viernes, 24 de abril de 2015

CRÓNICAS DE CAMPAÑA: Hablemos de abejas con Polo Legal


En este momento estoy acostado boca abajo en la camilla de un sanatorio de Resistencia. Tengo los pantalones levemente descendidos para que la enfermera pueda proceder. Ella, de delantal verde lavado y anteojos, me dice que respire profundo mientras me empieza a frotar con un algodón que está embebido en alcohol. Va a inyectarme dexametasona, un potente glucocorticoide sintético que actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor.

Por ahora y antes de que comience a hacer efecto la droga, la mitad derecha de mi cara está notablemente hinchada. Se nota el labio superior gordo como alguien que acaba de perder una pelea de una certera trompada. Un rato antes, el precandidato a gobernador por Frente Popular Sur y apicultor aficionado, Danilo “Polo” Legal, me había enviado un mensaje de texto preguntando cómo estaba. Creo que tenía algo de culpa por la situación generada por una de sus abejas.

***

Un día antes de la camilla y la inyección estoy con la cara deshinchada en la sede que tiene Proyecto Sur en calle Mitre 285 de Resistencia. Son las 9.45 de una mañana de abril y el cielo es una postal. Polo Legal me está esperando para visitar la Isla de Antequera. Allí tiene un terreno de tres hectáreas con una veintena de colmenas que este año ya le dieron unos 300 kilos de miel. Es, según dice, un lugar donde puede relajarse en medio del intenso trajín de la campaña electoral.

Polo tiene un prolijo bigote gris que hace juego con su cabello. Está de chomba, jeans y borceguíes. Mientras prepara el equipo de apicultura que hoy llevará a la Isla, muestra un panal de su propia producción. En su mano sostiene ahora un marco de madera rectangular cuyo nombre técnico es cuadro móvil. En el centro, el cuadro contiene cientos de pequeñísimas celdas de cera amarillas y marrones que hasta hace poco contenían algo así como un kilo de miel.

—Con un cuchillo le saco la tapita y le extraigo la miel —cuenta Polo—. Esto después queda vacío. Luego la pongo otra vez en la colmena para que las abejas vuelvan a producir —dice, mientras vuelve a colocar el marco en una especie de cajón blanco denominado media alza. Cuenta que a pesar de que la miel es un producto caro, no la vende sino que se la regala a sus compañeros de militancia. A veces, con frasquito y todo.

Estela Yoris, tiene unos cincuenta y tantos, es arquitecta y candidata a diputada provincial en el octavo lugar por el Frente Popular Sur. Es quien nos llevará en su auto a Antequera. Estela entra al local y pregunta si ya nos vamos. Polo se apura, agarra su equipo y se dirige al vehículo. En un brazo lleva los panales y en el otro dos equipos de protección que están constituidos por dos overoles blancos (color que tranquiliza a las abejas), cuatro guantes gruesos y dos máscaras (que son una suerte de casco con mallas mosquiteras por delante). 

Con nosotros también viajará Celestina Maciel, dirigente del movimiento social El Dorado y candidata a primera concejal de Resistencia por la misma lista. Al igual que Estela, lleva grandes lentes oscuros y una remera con estampado animal print de leopardo. En este momento su movimiento social está construyendo viviendas sociales en Resistencia, por avenida San Martín, cerca del barrio Emerenciano. Estela y Celeste no sólo comparten la militancia sino que también trabajan juntas: la primera es la arquitecta que dirige la construcción de las viviendas de ese movimiento social.

Ya en el auto, mientras viajamos hacia la Isla, Polo les comenta a Estela y Celeste que vio en Facebook una pegatina que hicieron los jóvenes de Proyecto Sur por toda la ciudad y que los notó muy entusiasmados. Estela, verborrágica, le dice que también la vio y que por ese tema probablemente salga Carlos Alabe, de Ciudad Limpia, a cuestionarlo en los medios porque justamente el arquitecto lleva adelante una campaña en contra de los afiches de los políticos que ensucian la ciudad. Estela considera que hay que aprovechar esa crítica para que Polo plantee públicamente el hecho de que los partidos chicos no tienen recursos para genera una campaña mediática y por eso lo único que les queda es difundir a sus candidatos a través de los muros. Polo le dice que sí, que puede ser.

***

Legal tiene 59 años, es abogado y está en la política desde 1979. Comenzó a militar en la agrupación estudiantil Arturo Jaureche y en la JP de Resistencia. Luego continuó en el PJ chaqueño, donde su padre, Víctor Hugo, ya era un reconocido dirigente peronista e íntimo amigo del ex gobernador, Danilo Baroni. La amistad era tal que Víctor le propuso que sea el padrino de Polo. Y Baroni aceptó. Tiempo después, ya durante el menemismo, Polo decidió alejarse del Partido Justicialista por tener serias diferencias internas con la cúpula partidaria. Se pasó al Frente Grande hasta que el partido consumó su alianza con Ángel Rozas. Volvió a irse.

Luego se pasó al ARI (donde estuvo sólo dos meses) para luego fundar el Partido Convocatoria con el que se presentó a elecciones en 2005. En 2007 puso en marcha el partido Proyecto Sur en el Chaco, que conduce a nivel nacional Fernando Pino Solanas. Para las elecciones de este año se presentó con un frente electoral denominado Frente Popular Sur, constituido por tres agrupaciones: Proyecto Sur, el Partido del Trabajo y el Pueblo y Unidad Popular. El Tribunal Electoral confirmó que esta coalición presentará candidatos en 15 localidades.

Mientras conduce hacia Antequera, le pregunto a Estela como se siente militando en Proyecto Sur. Me dice que colabora con el partido pero no tanto como quisiera y por eso relativiza su condición de militante.

—Me parece que el militante realmente es el que está full time y de manera permanente —dice Estela—. No es mi situación. Si bien es cierto que estoy colaborando con ellos lo hago en mis tiempos libres y cuando puedo. Pero me identifico mucho con Pino Solanas y las alianzas que hizo.

—UNEN fue una alianza que duró muy poco —le recuerdo.

—Bueno, en cuanto a eso, si hoy me dijeran: “Tenés que elegir entre (la diputada nacional por la Coalición Cívica, Elisa) Carrió y (la dirigente del partido GEN, Margarita) Stolbizer” no lo dudo.

—¿A quién elegís?

—A Stolbizer.

—¿Y por qué no a Carrió?

—Creo que Carrió lo que tiene es bastante enjundia para muchas cosas. Me parece que también hay que ser prudente. Ella puede ser prudente incluso con todo lo que sabe y hasta con lo que ella agrega, sin pruebas, pero para mí eso no está mal.

—¿Aunque esas cosas que agrega sean mentiras?

—Eso no comparto del todo. Pero a la hora de hacer olas, a Cristina (Kirchner), agregar cosas le da muchos resultados. No es un defecto exclusivo de Carrió. Lo que sí, no me parece es salir a decir que son corruptos, mafiosos y narcotraficantes los dirigentes que hasta ayer fueron sus aliados. Si ella sabía ¿por qué se alió?

—Y en cuanto a los límites, ¿Pino haría una alianza con el PRO como lo hizo Carrió?

—No. Por suerte Pino mantiene la conducta —contesta Polo—. A él lo criticaron mucho por el tema de Carrió pero al final se clarificó. Él sigue en el mismo lugar.

—Y en esta elección provincial ¿cómo ves a Proyecto Sur? —le pregunto a Polo.

—Lo veo bien. Vamos con un frente y estamos contentos. Pero sobre todo hay que destacar que esto se puede hacerse gracias al esfuerzo de Proyecto Sur.

—¿En qué sentido?

—En la personería del partido.

—¿Tus aliados no tienen personería?

—El Partido del Trabajo y el Pueblo consiguió las adhesiones pero no se las contabilizaron y van a apelar. No era problema de ellos sino de los juzgados que no se la contabilizaron a tiempo. Nosotros ya habíamos conseguido la Nacional pero la Provincial cuesta mucho más. Hay que conseguir 100 afiliaciones en el interior, en 15 departamentos. Eso es algo complicado.
—¿Considerás que esa dificultad se debe a que en el Chaco está muy polarizado el electorado entre la UCR y el PJ?

—Sí. Pero para nosotros estos dos partidos son lo mismo. Tienen la misma forma de hacer política. Ninguno se preocupa por señalar lo dañoso del clientelismo ni por la desinformación y se llenan la boca de democracia y usufructúan la mala democracia. Por nuestra parte, tenemos mucha esperanza de hacer una buena elección en muchos lugares. Estamos contentos con esta alianza porque nosotros hicimos tanto esfuerzo para hacer un partido y quedarnos amesetados sin aliarnos con nadie no tiene sentido.

—En este plan de alianzas, ¿nunca pensaron en juntarse con, por ejemplo, el Partido Obrero? A pesar de que ustedes tienen una base ideológica peronista, pienso que podrían estar juntos.

—Sí, claro. Antes ya había hablado con (el principal referente del Partido Obrero en el Chaco) Aurelio (Díaz). Y en esta última elección también hablé con sus dirigentes.

—Polo siempre estuvo enamorado de Aurelio —agrega Celestina—. Siempre habla re-bien de él. Y los chicos, nuestros militantes, le dicen: “Eh, Polo, pará, dejá de joder. Ellos nos tapan nuestros carteles como si nosotros fuésemos sus enemigos”.

—No me gusta la forma en que actúan —añade Polo, en referencia a las prácticas políticas del Partido Obrero.

—¿Y cómo actúan?

—Nos ponen como rivales. Tenemos que ponernos en una racionalidad, en un respeto. Somos rivales pero a su vez pensamos lo mismo. Salvo en los temas dogmáticos y doctrinarios, en la realidad de hoy los dos queremos una alternativa distinta al bipartidismo. Yo les ofrecí. Les dije: “Vamos juntos a dirimir en las PASO para ver quiénes son los candidatos”. Lo ofrecimos aún sabiendo que nos podían ganar. Esto lo hicimos para tener la tranquilidad de que no bajamos nuestras banderas. Si nos ganaban en las PASO los apoyabamos.

—¿Y qué te respondieron?

—Aurelio no me dijo nada pero los chicos me dijeron que iban a ver después. En realidad nunca me contestaron.

—¿Considerás que ellos están confiados de ir solos?

—Yo respeto eso. Les va bien. Pero no quiero que después nos achaquen que nosotros no apoyamos al Partido Obrero que en las últimas elecciones por poco no pudo meter un diputado.

—¿Consideras que fue buena la performance de Proyecto Sur en las elecciones de 2013?

—Sí. Sacamos 7500 votos más o menos. Quedamos cuartos después del Partido Obrero y cerquita del MIJD. Lo que nosotros queremos hacer ahora es dirigir nuestro mensaje a la gente que quiera el cambio. A esos queremos dirigir nuestro mensaje. Los que creen que está todo bien que voten al bipartidismo. Pero los que quieren el cambio tienen que vernos a nosotros. A veces el oficialismo disfraza algunos partidos que se presentan como el cambio. Por ejemplo, el MIJD da una imagen de lucha y rebeldía, pero un mes antes de las elecciones (de 2011) dieron su apoyo incondicional a Capitanich. El Frente Grande también tiene el letrero grande que dice “Somos el Cambio”, pero terminan las elecciones y se van como ministros de Capitanich. Tendrán o no razón, no sé, pero no son la alternativa.

***

Estamos en la avenida Sarmiento rumbo a la autovía Nicolás Avellaneda y Estela Yoris pisa el acelerador. Las gigantografías de políticos del PJ y la UCR se repiten. Todas coinciden en algo: la sonrisa blanca.

—¿Cómo hacen para enfrentar el aparato de publicidad que tienen los principales candidatos?

—Nosotros decimos con argumentos que somos el único partido censurado —asegura Polo—. En Canal 9 nos dan 10 minutos antes de las elecciones. Ahora salimos después de varios años. Antes nos habían hecho dos reportajes que nunca lo difundieron y nos habían hecho una campaña en contra diciendo que Proyecto Sur y Polo Legal taparon los muros de los artistas. Era falso y nunca lo desmintieron. En general nos cuesta salir en los medios. Yo hago documentos y tenemos posiciones como por ejemplo con el tema del juego de azar. La gente ni se entera de nuestra opinión.

***

La Isla Antequera depende del municipio de Colonia Benítez y está a 25 kilómetros de Resistencia. Para llegar acá tuvimos que tomar por avenida Sarmiento hasta la ruta Nicolás Avellaneda. Ahí doblar hacia la derecha hasta la rotonda antes del puente Chaco-Corrientes. Una vez en la rotonda doblar otra vez pero hacia la izquierda por el camino que va a la Isla del Cerrito, seguir un par de kilómetros y cuando termina el asfalto girar a la izquierda por calle de tierra unos cuatro kilómetros más hasta el puente del riacho Inés. Ahí está la casa de Ángel, que es donde estamos ahora. Ángel es un viejo amigo de Polo, ribereño él, que vive de la pesca y todo tipo de trabajos de campo. Su vivienda queda a orillas del riacho Antequera. Desde ahí tendremos que navegar unos 200 metros en canoa hasta llegar a la Isla donde nos esperan las abejas de Polo.

En el terreno de Ángel, junto a su vivienda, hay una casa enorme que está abandonada. Tiene dos plantas, como casi todas las viviendas palafíticas de la zona y dos escaleras caracol de cemento con dos ingresos diferenciados. Está bastante maltrecha y oscura por paso del tiempo. Algunas partes están rotas, le faltan las puertas y ventanas. El manchón de agua de alguna crecida le llega hasta el techo de la planta baja. Se ve que en algún momento fue lujosa pero ahora ya no. Ángel comenta que era propiedad de un arquitecto que, en 1976, en el comienzo de la última dictadura, simplemente dejó venir. Y no lo volvieron a ver más.

***

Polo descarga su overol, sus guantes y su máscara del baúl del auto y los traslada hasta una canoa que está barranca abajo encallada en la costa. Lo seguimos. Me ubico como puedo en la popa del bote. Adelante se sienta Celestina y Polo se posiciona en el medio. Estela dice que no va a subir, que no se anima a cruzar y prefiere esperarnos en lo de Ángel. En algún momento pensé que Ángel iba a ser nuestro conductor oficial pero parece que también se queda. Vamos a cruzar Polo, Celestina y yo.

Polo agarra los remos de madera y comienza a moverlos con esfuerzo. Estamos contra la corriente pero se amaña para avanzar y de paso responde algunas preguntas.

—¿Esta es una suerte de terapia para vos? —le pregunto a Polo, mientras empuja los remos hacia abajo y los jala hacia atrás, con un ritmo constante.

—Ufff, ¿qué te parece? Encima hace poco estuve con el tema de las listas porque yo soy el que hago todo el papeleo—dice Polo—. La aceptación de candidaturas, los informes de AFIP, de libre deuda municipal, que esto, que lo otro, mil cosas, el interior y coordinar con las otras fuerzas también. Y mi trabajo en el estudio jurídico también—enumera y ya se le siente el tono agitado producto de las paladas.

—¿Cuándo nació tu afición por las abejas?

—Hace 15 años. Fue un cable a tierra.

—¿Quién te lo recomendó?

—Mi amigo el doctor (Manuel) Aguirre, me comentó que se vendía un terrenito al lado del suyo porque su cuidador quería venderlo. En su momento no le hice caso hasta que un día tenía plata, lo compré y me vine. Después me regalaron un cajón vacío, lo puse y las abejas entraron solas. Yo no sabía. El cuidador (y empleado de Aguirre) me enseñó cómo era porque a él le gustaba. Después tuve cosecha de ese cajón. No podía creer ver los panales llenos de miel. Llevé a Buenos Aires a mostrarle a mi mamá y a todos. Y después me gustó y cada vez me enganché más. Puse cajoncitos para atraparlas. Y ahora no paro más. Es algo que te da gusto porque significa crear riqueza por uno mismo.

Por responder mis preguntas Polo no ve el grupo de enormes camalotes que encallaron en la orilla. Por unos segundos nos atascamos. Rápidamente hace una maniobra y salimos del paso. Desde la canoa se ve el monte verde, cerrado, que se asoma en las dos orillas. Sólo se escucha a los pájaros, el sonido del agua cuando el remo se hunde para avanzar y a un par de pescadores están en la costa con cara de poca suerte. Si no fuera porque estamos sin chalecos salvavidas y el bote está un poco maltrecho, diría que el panorama es muy relajante.  

—¿Cuántas colmenas tenés?

—25.

—¿Y cuántas abejas?

—Una buena colmena puede llegar a tener 60 mil obreras. Pero en invierno se disminuye porque no producen. Solamente se juntan y sobreviven.

—¿Se puede hacer algún tipo de comparación con lo que es el sistema de trabajo de las abejas y la política?

—Sí. Ojalá tuviéramos la conducta que tienen ellos. Todo el cuerpo es una sola cosa. En una colmena son 60 mil pero son una unidad —dice Polo.

Tras unos minutos de remar, finalmente llegamos a la Isla Antequera. Voy a ser sincero: no pensé que Polo pudiera pasarnos sanos y salvos al otro lado del riacho. Cuando uno lo ve, su apariencia es la de un hombre bastante delgado, casi frágil. Pero el trabajo que hizo de remar contra corriente con relativa destreza, a pesar de las dificultades, me sorprendió. Podría ser una metáfora de Proyecto Sur. O de las abejas. O de la vida en general. No sé.

***

El terreno de Polo está justo al lado del que tiene el doctor Aguirre, su amigo. Se nota la diferencia: el de Aguirre está alambrado, con el pasto prolijo, lindo. El de Polo es pura maleza, enredaderas, tacuarales y árboles frondosos. Más allá tiene una choza maltrecha, con el techo de chapa oxidada y las ventanas y las puertas rotas. Sospecho que en algún momento fue un hogar para alguien.

Ahora Polo empieza a darle machetazos a los yuyos para abrirnos paso. Hay mosquitos. Se escuchan a los grillos y los pájaros: el sonido de la naturaleza.

—¿Te picó alguna abeja? —le pregunto a Polo.

—Siempre me pican. Vos te podés cuidar pero por ahí te pica. El primer picotón es feo, viste. Pero al ratito ya se te pasa. Y por ahí cuando vos estás trabajando y te pica tenés que estar tranquilo y seguir trabajando.

Einstein dijo alguna vez que si las abejas desaparecieran del planeta, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida, porque sin abejas no hay polinización, ni plantas, ni animales ni hombres ni humanidad. Le comento esto a Polo y me dice que Einstein tenía toda la razón.

Mete algunos machetazos más y me indica donde tiene las colmenas y si alguna le rindió más que la otra. Señala una que está a unos 10 metros. Es una caja blanca de madera que está sobre un cajón de botellas de Coca Cola. Ya comienza a escucharse el zumbido eléctrico del enjambre.

Le pido a Polo que se ponga su equipo de apicultor para hacerle algunas fotos. Se va hasta la canoa y un rato después vuelve uniformado. Sigue empuñando su machete, pero ahora tiene puesto el overol y los guantes. Nos dice a Celestina y a mí que lo sigamos monte adentro. Celestina dice que no, que prefiere quedarse en donde hay menos maleza. Es que la última vez que intentó atravesar un pastizal similar una víbora la mordió. El comentario me hace entrar en cierto pánico. De todos modos, Polo dice que no es muy usual verlas por acá, aunque después reconocerá que una vez encontró una cascabel.

Caminamos un poco entre el yuyal y vemos una colmena. Nos acercamos. El zumbido del enjambre se escucha cada vez más fuerte. Polo me cuenta que la primera vez que cosechó miel lo hizo mal: recogió la que estaba en la parte de abajo de la colmena, algo que no se debe hacer. Es que al no producir miel durante el invierno, lo único que tienen para comer es esa reserva que les queda en la parte inferior de la colmena. Esa vez, y por su mala praxis de novato, las abejas se murieron.

—Uno aprende de los errores, como en la política —le digo.

—Exactamente. Por eso ahora tengo un poco más de experiencia. Si hablamos de la política, muchos se fueron cuando Pino juntó a Carrió. Yo les dije: “Muchachos, estén tranquilos, tengan paciencia”.

—¿Vos no estabas de acuerdo tampoco con esa alianza?

—Estuve de acuerdo con la alianza con Carrió pero después no lo estuve más cuando se juntó con los radicales —aclara.

Mientras Polo habla, un par de abejas me zumban muy cerca. El zumbido se hace cada vez más fuerte. Ahora siento que una se me posa en la parte superior del labio, al costado de la nariz. El bicho me camina y lo intento espantar. Tiro un manotazo y la abeja no se va, sigue ahí. Trato de sacarla otra vez pero no se aleja. Siento una especie pellizco y luego un dolor ácido. Ya es tarde: la muy desgraciada me picó.

La apitoxina es el veneno secretado por las abejas obreras que lo emplean como medio de defensa. Las personas con un buen estado de salud y no alérgicos al veneno pueden soportar bastante bien de una a 25 picaduras. Se estima que los efectos tóxicos aparecen a partir de las 50 y que la dosis letal para un niño sería de 100 y de 500 para un adulto. Estos efectos tóxicos pueden afectar a la piel, músculos, riñón, hígado, sistema nervioso y producir alteraciones de la coagulación y ruptura de los glóbulos rojos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la dosis inyectada por la abeja no requiere tratamiento.

Polo pregunta qué me pasó y luego dice que vayamos para otro lado. Nos metemos más adentro en el monte, a puro machetazos entre enredaderas y arbustos. Queremos salir de la zona más complicada pero el zumbido nos persigue.

—Creo que ya podríamos volver—le digo a Polo, un poco adolorido y agitado. Larga una risotada y se apiada de mi situación. Me dice que sí, que nos volvemos a la canoa y me aconseja que me ponga aloe vera cuando vuelva a mi casa. Después me confesará que si me quedaba iban a venir más. Dicen que las abejas y los perros huelen el miedo.

Nos subimos a la canoa y la corriente está a nuestro favor. Volvemos más rápido de lo que fuimos. Llegamos a la costa y Polo se baja. Pisa la orilla y se hunde hasta las rodillas: la tierra es plastilina. Sale del barro, se sacude las manos, me saluda y agradece la visita. En un rato, Celestina, Estela y yo volveremos a Resistencia. Él se quedará un par de horas más en su apiario de la Isla. Desde la costa, lo veo mover un poco la canoa para luego subirse y tomar los remos. Una palada, otra y otra. Una vez más lo veo remar contra la corriente.

domingo, 19 de abril de 2015

CRÓNICAS DE CAMPAÑA: Bisceglia o el librero de Castells

Fue un martes por la mañana. Rubén Bisceglia y Raúl Castells se encontraron por casualidad en la Terminal de Retiro el 17 de febrero pasado. El dueño de la ex Librería de La Paz, hoy “La 8 de Marzo”,  había viajado a Buenos Aires con la intención de pedir a los proveedores que le envíen mercadería y más tiempo para poder pagarles, teniendo en cuenta sus actuales problemas financieros. El barbado dirigente del MIJD, por su parte, estaba en plena organización de su partido de cara a la campaña electoral. En los hangares, Bisceglia lo saludó, le preguntó cómo estaba de salud y también le propuso que después podrían sentarse para organizar una actividad vinculada a los libros y la izquierda. Castells le respondió algo, lo miró y le hizo una propuesta que no tenía que ver con la literatura pero sí con la política. 

—Rubén, vos tenés que ser nuestro candidato –le dijo a Bisceglia.

Antes de escuchar si el empresario aceptaba o no la oferta, Castells agarró su bolso y se fue acompañado de las personas que lo recogieron de la Terminal. Bisceglia se quedó pensando. Algunas semanas más tarde, la cara del librero y su nombre empezaron a aparecer publicadas en el diario Primera Línea junto a la de Castells –que iba como candidato a presidente de la Nación– y de otros postulantes del Movimiento Independiente Justicia y Dignidad. En ese instante, y sin saberlo, Bisceglia ya había aceptado ser candidato a vicegobernador por el MIJD. Y al parecer, no había vuelta atrás.

—¿Volviste a hablar con Castells después de eso? —le pregunto ahora a Bisceglia.

— Todavía no pude sentarme a charlar absolutamente nada, ni con él ni con su gente. Lo llamé varias veces porque estaba preocupado por su salud. J
ustamente porque después de ese encuentro había tenido un accidente de tránsito. Nunca pude dar con su teléfono y después me entero que esa charla, la de la candidatura, ya la había llevado adelante. Castells es un hombre de hacer.

—Igual, ¿vas a mantener tu candidatura o vas a declinar?

—Yo no voy a declinar porque me siento plenamente apoyado y me adhiero a lo que representa el MIJD.  Marx decía que es mejor dar un paso adelante que tener una docena de programas. Y creo que este es un claro ejemplo. A mí siempre me conmovió la canción que hizo Andrés Calamaro en homenaje al comedor piquetero de Castells en Puerto Madero. La escucho siempre. Con eso Castells demostró al mundo entero que acá en Argentina se padecía hambre. Valoro mucho la praxis de su movimiento.

***

Bisceglia vive en un monoambiente ubicado en la planta alta de la sede comercial de su librería en Resistencia. Es un jueves de fines de marzo. Acordamos la entrevista para las 18 pero voy un poco más tarde por culpa de la llovizna constante que cae ahora sobre la ciudad.

Para llegar a su departamento primero tengo que atravesar su local. La chica que atiende pregunta qué necesito y luego hace una llamada interna. Espero un rato. El rato se extiende unos minutos y ya empiezo a pasearme por las estanterías a ver qué libros hay. Habla otra vez por teléfono y me mira. 

—Pasá por acá y después subí las escaleras —me dice, y señala una puerta al costado del mostrador.

Cruzo la puerta y lo que veo es un galpón con miles de libros de todos los colores. Algunos están apilados en el piso, como ladrillos en una obra en construcción, otros en estanterías. También hay algunos monitores blancos y sillas de escritorio, todas apiladas a un costado. Voy hacia la escalera. Desde arriba Bisceglia me saluda. Es alto. Está de jeans, chomba negra a rayas y sandalias franciscanas de cuero. Después me contará que nació en Sáenz Peña hace 47 años. Que tiene dos hijos, uno de 11 años y otro de 2. Y que vive solo.

Su departamento es austero y no parece un lugar donde viviría el dueño de una de las librerías emblemáticas del Chaco. El piso es rojo claucol. En una parte está la heladera blanca, la cocina, la mesada y algunas ropas húmedas extendidas sobre un pequeño tendal de departamento. En otra parte está su escritorio, tres sillones gastados, la tele grande de 50 pulgadas y la mesita ratona con el libro El programa de transición de León Trosky. Pegados a la pared se ven algunos de los afiches amarillos de las ediciones de la Feria del Libro Chaqueño y Regional que organizó durante varios años en conjunto con el Gobierno del Chaco. Un poco más acá, apoyado en uno de los libreros hay enmarcada una entrevista con Página/12 de 2009, época en la que tuvo un “acercamiento al kirchnerismo apoyando la Resolución 125”, dirá. En otro de los muros está una fotografía en blanco y negro del momento exacto en que un miliciano anarquista de la Guerra Civil Española cae muerto a balazos. También colgado, pero más chico,  el dibujo a lápiz del líder de la Revolución Rusa, Vladimir Lenin y una frase: “En su lucha por el poder, el proletariado no dispone de más armas que la organización”.

—Tengo una duda, ¿sos candidato a diputado provincial o a vicegobernador? Porque en Primera Línea figura que vas como diputado —le pido a Bisceglia que me aclare.

—Soy candidato a vicegobernador.

—¿Y quién es tu compañero de fórmula?

—No recuerdo el nombre. Sé que es una señora, una odontóloga de San Martín y que hicimos una feria del libro en el 2013 con motivo de tomar una actitud política gramsciana.

Bisceglia cita mucho al filósofo marxista italiano, Antonio Gramsci. Tiene una admiración genuina sobre la teoría de la hegemonía cultural desarrollada por Gramsci porque cree que es la única herramienta por medio de la cual la izquierda puede llegar al poder en provincias como el Chaco, por ejemplo.

Lo explica así:

—Gramsci planteaba el tema del poder político y del poder cultural. Hablaba de que el poder político era imposible tomarlo sino había una toma previa del poder cultural. Que la sociedad pueda llegar a hacer crítica para poder tomar verdaderamente el poder político, sino podría ser una toma hasta superflua del poder político. Y esa concepción, que parecen un poco vaga, terminó por llevarlo a Gramsci a la cárcel.

—¿Y dónde ves el eje de unión entre Castells y vos?

—Para mí esto tiene un eje de unión entre lo que puede ser una actividad librera con lo que es una universidad como la de Castells —dice Bisceglia, en referencia a la Universidad Popular que montó el dirigente piquetero en varios puntos del Chaco—. Ellos representan de alguna forma la lucha contra el neoliberalismo en la ruta, buscando esa asistencia social que les fue negada. Y también es un movimiento que no bajó los brazos en el conformismo y tomaron el gran desafío de tener una universidad piquetera para los chaqueños.

Bisceglia dice que la propuesta de su candidatura no es algo casual. Recuerda que desde los 13 años comenzó a militar en la izquierda chaqueña, más precisamente en la Federación Juvenil Comunista, cuando cursaba la secundaria en el colegio Nacional de Resistencia. Siguió con el comunismo hasta la firma del Gran Pacto Democrático, donde el por entonces presidente, Raúl Alfonsín —con el respaldo del secretario general de Partido Comunista, Patricio Echegaray y otras fuerzas políticas argentinas— se rindió ante los alzamientos carapintadas y decidió promover lo que después serían las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que protegieron a los genocidas de menor rango. Es así cuando decidió migrar del Partido Comunista hacia el Partido Obrero.

—En 1987, cuando cumplí los 19 ó 20 años, fui candidato a concejal por el Partido Obrero. Fue mi primera candidatura. Aquella vez nos presentamos a elecciones y sacamos algo menos de mil votos. Salimos últimos. Me acuerdo que en la agrupación que teníamos en la facultad de medicina sacábamos más votos que en la elección general de toda una provincia —se ríe—. Así eran los tiempos para una izquierda radical y dura como el PO —dice Bisceglia.

Para 2003 y 2007, volvió a tener propuestas para integrar listas de candidatos por el PO. Sin embargo, su figura de empresario de buen pasar económico chocaba con la propuesta de lucha obrera que planteaba el troskysmo chaqueño.

—Y esta dicotomía, de ser un librero exitoso y candidato del PO a la vez, ¿era un problema para vos o para los militantes del PO? —le pregunto a Bisceglia.

—Para los dos.

—¿Alguien te planteó directamente que eras un tipo con plata y por eso no podías candidatearte por un partido de izquierda?

—Así, literalmente. Pero también en las bases había mucha aceptación para que lo sea. Entonces, tanto en el 2003 como en el 2007, preferí dar un paso al costado porque no era mi deseo ser una persona que ocupe cargos sino que era una conducta militante. Si había que estar en una candidatura, se iba a estar, y si había que estar en el barrio hablando con la gente y repartiendo volantes era exactamente lo mismo para mí. Por eso en ambas veces preferí dar un paso al costado.

—Ahora que sos candidato, ¿pondrías plata para financiar la campaña del MIJD?

—Lo que pasa es que Castells sabe que no la tengo.

—¿Cómo sabe?

—Porque Librería de la Paz y mi persona han sufrido una embestida muy fuerte por parte del Gobierno del Chaco.

—¿Cómo fue eso?

—Durante cuatro años desarrollamos el convenio con el Gobierno del Chaco de “Libros a Mitad de Precio”. Fue desde 2009 hasta 2012. El convenio logró que aproximadamente la gente pueda acceder a más de un millón de libros con un descuento del 50%. Una cifra récord. Este convenio tenía una característica única porque en ningún lugar del país se puede pedir calidad a mitad de precio. Era una cadena de subsidios donde editorial y librerías aportaban el 50% y el gobierno el otro 50. Todas las librerías y editoriales del Chaco. Todas se sumaron, salvo las excepciones que siempre hay.

—¿El Gobierno te quedó debiendo plata?

—Sí.

—¿Cuánto?

—Alrededor de seis millones de pesos.

—¿Estás en juicio por eso?

—Sí. La demanda la presenté en 2013.

—¿Antes del discurso en la Casa de las Culturas o después?

—Antes.


***

Faltaban pocos minutos para que brinde el discurso de inauguración de la 13º Feria del Libro Chaqueño y Regional. Era la noche del 26 de julio de 2013 y Bisceglia decidió que ese era el momento justo para decir un par de cosas. Estaba molesto. El Gobierno le debía varios millones de pesos y nadie daba señales de que esa deuda iba a ser cancelada algún día. Por otro lado, también rondaba por su cabeza una idea que para cualquier empresario capitalista sería una locura: proponer la expropiación sin indemnización de su empresa. Dicho de otra forma: quería entregarle su librería al Estado sin que le paguen un peso por ello.

Esa noche todavía estaba en su departamento eligiendo la camisa y la corbata que llevaría al evento cuando comenzó a tomar algunas notas en su computadora para no olvidarse de nada. Quería decirlo todo en una carilla y media de A4. Armó el texto y se lo envió a una amiga para saber qué le parecía. Ella le dijo que estaba perfecto. Sería el último discurso que daría como organizador de la Feria del Libro, antes de que se quiebre definitivamente su relación con el Gobierno.

Ya en el auditorio de la Casa de las Culturas, ante cientos de personas y con la presencia del gobernador, Jorge Capitanich, Bisceglia apoyó sus papeles en el atril y dijo lo siguiente:

Una vez más celebramos este acontecimiento, en una fecha distinta y espacio no habitual al que tradicionalmente se desarrollaba esta Feria. Este 26 de julio, en que se rememora el fallecimiento de Evita, como la Revolución del Parque y el asalto al cuartel Moncada por Fidel en Cuba no deja menos oportuno a la consigna ferial: soberanía, diversidad e igualdad cultural.

En pleno siglo XXI potencias piratas y capitalismos en banca rota, fondos buitres y oligarcas locales siguen ilusionados con hacerse de nuestras Islas Malvinas, como del control de nuestra economía atentando a nuestras diversidad, con el objetivo de un pensamiento dominante y detractando la igualdad cultural, a efectos de encontrarnos pobres y débiles de raíces culturales,

Por eso cuando toman poder atacan a personas de la forma más despiadada, con descalificaciones o se meten con las instituciones culturales, educativas y de la salud para lograr un Estado ausente ante las necesidades básicas de la población, pero presente, para el sometimiento, físico o cultural. Y estos ejemplos son los que sobran en el mundo. Cuando vemos los golpes de Estado en Honduras, Egipto  o Paraguay. O las guerras civiles, con armamento imperialista como las de Libia o Siria, o intervenciones ya sin descaro, como Afganistán o Irak.

(…)Este convenio (de “Libros a Mitad de Precio” es) aplaudido, por cientos de miles de lectores, directores de bibliotecas y establecimientos educativos. Intendentes, que llevaron esta misma Feria o parte de ella a cada localidad de nuestra provincia, junto a hermanos originarios y sectores en situación vulnerable.

Sería un gran error político desecharlo cuando hoy es triunfal en la ciudad de Corrientes, donde su intendente el compañero Camau Espínola lució recientemente, su segunda Feria Municipal, con más de 100.000 visitas y 30.000 libros vendidos con la modalidad a mitad de precio, cadena de subsidio equitativa entre Estado, editoriales y librerías.

Al respecto, reclamo en nombre de mi empresa, como de editoriales que integran la Cámara Argentina del Libro y la Cámara de Publicaciones, el correspondiente pago, de lo adeudado por esta Provincia o el anticipo mencionado por el mismo convenio, firmado por los aquí presentes. Así podremos contar en años venideros, con libros escolares y de uso en los tres niveles educativos, con acceso popular, ediciones próximas venideras, compatibles con las notebooks, entregadas por Conectar Igualdad, del Ministerio de Educación y Presidencia de la Nación.

En el otro frente, se encuentran quienes quieren dar acceso al libro a una minoría rentable, creando verdaderos monopolios, que buscan y persisten en elevar los precios de los libros, a tal punto que ya una editorial no es la formadora de precios en el mercado, sino que es solo moderadora entre las cadenas comerciales y accionistas de holding.

(…) Lo que Francisco dice: “El Dios dinero; el Dios poder”. En este cóctel peligroso, donde se licua la fe con la seducción del consumo, se hace una argentina caserolera, enemiga de los intereses sociales y reacciona contra políticas sociales, como un convenio, diciendo que es un gasto innecesario, ya que el libro hace pensar y es enemigo declarado de tanta vanidad.

(…)Me despido, saludando, a los pueblos asiáticos hacinados en salarios de poco ropaje, pero se rebelaron y buscan el mismo anhelo del pueblo brasilero. Me despido garantizando que los libros en el stand de Librería de la Paz estarán a mitad de precio, dejando claro que es una muestra de acercamiento a que esta política continúe en el futuro.

Me despido, diciendo, que es momento de militar, de defender nuestras conquistas y seguir luchando por ellas. Me despido aclarando que no soy dueño de ninguna Feria, y que tampoco me siento feliz de ser dueño de nada, por lo cual dejo, en este momento, la posibilidad de que la empresa que conduzco pueda formar parte de nuestro Estado. Sin venta, ya que no me considero un burgués para ser expropiado. Pero si con inversiones, para hacer una política cultural y de libros, para todos y todas. ¡Viva el 26 de Julio! ¡Viva la 13 Edición de la Feria del Libro!

***

—¿Cómo se te ocurrió ese discurso? –le digo ahora a Bisceglia.

—Lo escribí 10 minutos antes. Tenía pensado decir todas esas cosas pero me dije que como no me lo iba a acordar lo iba a escribir. Es un discurso muy politizado, ideológico y tergiversado. Lo que se dijo del discurso en los medios en general fue una tergiversación total. Se dijo que Rubén Bisceglia le reclamó la deuda a Capitanich y al gobernador le saltó el orgullo. Pero quien lee ese discurso, el que se toma los minutos para leer ese discurso, en primer lugar va a ver un marco ideológico internacional. En segundo lugar hay un ofrecimiento al Gobierno para que tome posesión de Librería de la Paz sin ningún tipo de indemnización. Que expropie la librería a cero costo.

—¿Por qué querías hacer eso?

—Porque me dio ganas. Creo que era lo correcto. No puedo estar en el MIJD y pedir que me compren la librería como hizo Repsol con YPF. Además yo continuaría como trabajador. Desde que nací tengo esa idea. Yo soy socialista. Mi planteo es que el Estado no pague la expropiación porque es una condición militante y revolucionaria.


—¿Considerás que fue error haber planteado esos dos temas, el pago de la deuda y la expropiación, en el mismo discurso?

—Creo que hay dirigentes políticos capaces de discernir una cosa y la otra. Capitanich es una persona inteligente. ¿Qué hizo el Estado con ese discurso? Lo que hizo fue castigar a mi persona por tener la osadía de que me pague una cuenta. Eso es una cosa fascista.

—¿Cuándo se terminó de caer el convenio?

—Hasta que estas élites culturales hicieron lobby y en enero de 2013 (el vicegobernador, Juan Carlos) Bacileff Ivanoff echó de Educación a Francisco Romero, y con eso no sólo que tumbaron el convenio sino que tampoco me pagaron. Lo hicieron para que nunca más se hable de este convenio.

—¿Hasta ese momento te estaban pagando?

—Sí, atrasado, como paga la Provincia. A todo el mundo le paga atrasado y yo no iba a pedir que me paguen primero porque no quería tener ningún privilegio. Con que me paguen atrasado yo estaba feliz y había hablado con los proveedores para que así sea. Con el incumplimiento de este pago se buscó primero hundir mi persona, mi empresa, generar despidos y romper todo lo que se había construido.

—Después de eso, ¿volviste a charlar con Capitanich?

—No charlamos por un tiempo hasta que Coqui me llamó una semana antes de irse a Buenos Aires. Ahí él me dice que me iba a pagar. Estaba con (el subsecretario de Seguridad) Mauro Flores en la mesa. Capitanich me preguntó cuánto me debía y ahí me mando a hablar con (el ministro de Hacienda, Federico Muñoz) Femenía para que me pague y después con (el ministro de Educación, Sergio) Soto. A la semana Coqui se fue y ahí pensé en esperar para tomar otro contacto. Y después de ahí no tuvimos más diálogo. Intentamos ir a cobrar. Me reúno con Femenía que me dijo que me iba a pagar. Eso fue el 2 de enero de 2014. Pero Bacileff dio la orden de que no se pague. No dijo directamente que no me va a pagar pero lo intuyo. Porque Bacileff es un oligarca metido en un gobierno popular.

—¿Tenés esperanza que ahora Capitanich te pague?

—Yo sigo luchando y responsabilizo a Capitanich de todo lo que le pase a mi empresa. Porque la deuda que dejó no es un problema menor. No es que tuve que vender el auto para tener que solucionar las finanzas sino que el patrimonio de 25 años de trabajo se lo confié a él y él me respondió dándome la espalda.



***

Le propongo a Bisceglia hacer un par de fotos en su depósito junto a sus cientos de miles de libros. Él acepta sin problemas. El galpón tiene dos áreas. Un primer piso y la planta baja. Tanto arriba como abajo hay parvas de libros de todo tipo y color: poesía, novela, ciencias, escolares y jurídicos, entre otros. También hay cedés comprados a precio de remate.

—¿Cuántos libros tenés acá?

—Ahora debe haber unos 500 mil. Esto llegó a tener un millón doscientos mil durante el convenio con el gobierno. Tuve que cerrar varias librerías por eso hay mucho mueble y libros que no deberían estar acá.

—¿En dónde cerraste librerías?

—En Buenos Aires. En Quitilipi, Machagai, Corzuela. En Formosa tenía tres y quedó una. En Goya la reduje a la mitad.

—¿Cuántos empleados llegaste a tener?

—Cien.

—¿Y ahora cuántos tenés?

—Treinta.

Bajamos por las escaleras para ir a la planta baja de su galpón. La escena se repite: estantes con libros, libros y libros. Libros en el piso. Libros arriba de un escritorio. Libros arriba de los libreros. Y algunos cedés.

—¿Nunca pensaste en asociarte con alguien más para volver al lugar donde estabas? –le pregunto.

—Increíblemente los que ofrecieron comprarme la librería fueron los del Grupo Clarín. Ellos quieren armar una red a través de la marca Cúspide.

—¿Cuánto te ofrecieron?

—Un millón de dólares.

—¿Y qué les dijiste?

—Que no. El año pasado cuando me lo propusieron le escribí en Facebook por qué no me vendía. Era muy buena gente, buenas personas. Pero yo tenía que contestarle no sólo a ellos sino a un montón de gente. No convencido ellos volvieron a pedirme que se las venda.

—Y ahora, si Clarín te vuelve a hacer ese ofrecimiento, ¿qué le decís?

—En este momento tengo la firmeza de decir que no porque miro un poco lo que estoy haciendo. Es como cuando uno se boicotea así mismo: por más que a uno le conviene, no quiere. Entonces escribir por Face era una forma de contestarle diciendo que no insistan. Que no estaba en venta. Pero la tentación es grande.

—Con un millón de dólares pagarías todas tus cuentas.

—Pagaría las cuentas pero las cuentas de la vida no. A la foto del militante le tendría que poner una nariz de payaso. Eso es lo que no quiero hacer.