domingo, 19 de abril de 2015

CRÓNICAS DE CAMPAÑA: Bisceglia o el librero de Castells

Fue un martes por la mañana. Rubén Bisceglia y Raúl Castells se encontraron por casualidad en la Terminal de Retiro el 17 de febrero pasado. El dueño de la ex Librería de La Paz, hoy “La 8 de Marzo”,  había viajado a Buenos Aires con la intención de pedir a los proveedores que le envíen mercadería y más tiempo para poder pagarles, teniendo en cuenta sus actuales problemas financieros. El barbado dirigente del MIJD, por su parte, estaba en plena organización de su partido de cara a la campaña electoral. En los hangares, Bisceglia lo saludó, le preguntó cómo estaba de salud y también le propuso que después podrían sentarse para organizar una actividad vinculada a los libros y la izquierda. Castells le respondió algo, lo miró y le hizo una propuesta que no tenía que ver con la literatura pero sí con la política. 

—Rubén, vos tenés que ser nuestro candidato –le dijo a Bisceglia.

Antes de escuchar si el empresario aceptaba o no la oferta, Castells agarró su bolso y se fue acompañado de las personas que lo recogieron de la Terminal. Bisceglia se quedó pensando. Algunas semanas más tarde, la cara del librero y su nombre empezaron a aparecer publicadas en el diario Primera Línea junto a la de Castells –que iba como candidato a presidente de la Nación– y de otros postulantes del Movimiento Independiente Justicia y Dignidad. En ese instante, y sin saberlo, Bisceglia ya había aceptado ser candidato a vicegobernador por el MIJD. Y al parecer, no había vuelta atrás.

—¿Volviste a hablar con Castells después de eso? —le pregunto ahora a Bisceglia.

— Todavía no pude sentarme a charlar absolutamente nada, ni con él ni con su gente. Lo llamé varias veces porque estaba preocupado por su salud. J
ustamente porque después de ese encuentro había tenido un accidente de tránsito. Nunca pude dar con su teléfono y después me entero que esa charla, la de la candidatura, ya la había llevado adelante. Castells es un hombre de hacer.

—Igual, ¿vas a mantener tu candidatura o vas a declinar?

—Yo no voy a declinar porque me siento plenamente apoyado y me adhiero a lo que representa el MIJD.  Marx decía que es mejor dar un paso adelante que tener una docena de programas. Y creo que este es un claro ejemplo. A mí siempre me conmovió la canción que hizo Andrés Calamaro en homenaje al comedor piquetero de Castells en Puerto Madero. La escucho siempre. Con eso Castells demostró al mundo entero que acá en Argentina se padecía hambre. Valoro mucho la praxis de su movimiento.

***

Bisceglia vive en un monoambiente ubicado en la planta alta de la sede comercial de su librería en Resistencia. Es un jueves de fines de marzo. Acordamos la entrevista para las 18 pero voy un poco más tarde por culpa de la llovizna constante que cae ahora sobre la ciudad.

Para llegar a su departamento primero tengo que atravesar su local. La chica que atiende pregunta qué necesito y luego hace una llamada interna. Espero un rato. El rato se extiende unos minutos y ya empiezo a pasearme por las estanterías a ver qué libros hay. Habla otra vez por teléfono y me mira. 

—Pasá por acá y después subí las escaleras —me dice, y señala una puerta al costado del mostrador.

Cruzo la puerta y lo que veo es un galpón con miles de libros de todos los colores. Algunos están apilados en el piso, como ladrillos en una obra en construcción, otros en estanterías. También hay algunos monitores blancos y sillas de escritorio, todas apiladas a un costado. Voy hacia la escalera. Desde arriba Bisceglia me saluda. Es alto. Está de jeans, chomba negra a rayas y sandalias franciscanas de cuero. Después me contará que nació en Sáenz Peña hace 47 años. Que tiene dos hijos, uno de 11 años y otro de 2. Y que vive solo.

Su departamento es austero y no parece un lugar donde viviría el dueño de una de las librerías emblemáticas del Chaco. El piso es rojo claucol. En una parte está la heladera blanca, la cocina, la mesada y algunas ropas húmedas extendidas sobre un pequeño tendal de departamento. En otra parte está su escritorio, tres sillones gastados, la tele grande de 50 pulgadas y la mesita ratona con el libro El programa de transición de León Trosky. Pegados a la pared se ven algunos de los afiches amarillos de las ediciones de la Feria del Libro Chaqueño y Regional que organizó durante varios años en conjunto con el Gobierno del Chaco. Un poco más acá, apoyado en uno de los libreros hay enmarcada una entrevista con Página/12 de 2009, época en la que tuvo un “acercamiento al kirchnerismo apoyando la Resolución 125”, dirá. En otro de los muros está una fotografía en blanco y negro del momento exacto en que un miliciano anarquista de la Guerra Civil Española cae muerto a balazos. También colgado, pero más chico,  el dibujo a lápiz del líder de la Revolución Rusa, Vladimir Lenin y una frase: “En su lucha por el poder, el proletariado no dispone de más armas que la organización”.

—Tengo una duda, ¿sos candidato a diputado provincial o a vicegobernador? Porque en Primera Línea figura que vas como diputado —le pido a Bisceglia que me aclare.

—Soy candidato a vicegobernador.

—¿Y quién es tu compañero de fórmula?

—No recuerdo el nombre. Sé que es una señora, una odontóloga de San Martín y que hicimos una feria del libro en el 2013 con motivo de tomar una actitud política gramsciana.

Bisceglia cita mucho al filósofo marxista italiano, Antonio Gramsci. Tiene una admiración genuina sobre la teoría de la hegemonía cultural desarrollada por Gramsci porque cree que es la única herramienta por medio de la cual la izquierda puede llegar al poder en provincias como el Chaco, por ejemplo.

Lo explica así:

—Gramsci planteaba el tema del poder político y del poder cultural. Hablaba de que el poder político era imposible tomarlo sino había una toma previa del poder cultural. Que la sociedad pueda llegar a hacer crítica para poder tomar verdaderamente el poder político, sino podría ser una toma hasta superflua del poder político. Y esa concepción, que parecen un poco vaga, terminó por llevarlo a Gramsci a la cárcel.

—¿Y dónde ves el eje de unión entre Castells y vos?

—Para mí esto tiene un eje de unión entre lo que puede ser una actividad librera con lo que es una universidad como la de Castells —dice Bisceglia, en referencia a la Universidad Popular que montó el dirigente piquetero en varios puntos del Chaco—. Ellos representan de alguna forma la lucha contra el neoliberalismo en la ruta, buscando esa asistencia social que les fue negada. Y también es un movimiento que no bajó los brazos en el conformismo y tomaron el gran desafío de tener una universidad piquetera para los chaqueños.

Bisceglia dice que la propuesta de su candidatura no es algo casual. Recuerda que desde los 13 años comenzó a militar en la izquierda chaqueña, más precisamente en la Federación Juvenil Comunista, cuando cursaba la secundaria en el colegio Nacional de Resistencia. Siguió con el comunismo hasta la firma del Gran Pacto Democrático, donde el por entonces presidente, Raúl Alfonsín —con el respaldo del secretario general de Partido Comunista, Patricio Echegaray y otras fuerzas políticas argentinas— se rindió ante los alzamientos carapintadas y decidió promover lo que después serían las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que protegieron a los genocidas de menor rango. Es así cuando decidió migrar del Partido Comunista hacia el Partido Obrero.

—En 1987, cuando cumplí los 19 ó 20 años, fui candidato a concejal por el Partido Obrero. Fue mi primera candidatura. Aquella vez nos presentamos a elecciones y sacamos algo menos de mil votos. Salimos últimos. Me acuerdo que en la agrupación que teníamos en la facultad de medicina sacábamos más votos que en la elección general de toda una provincia —se ríe—. Así eran los tiempos para una izquierda radical y dura como el PO —dice Bisceglia.

Para 2003 y 2007, volvió a tener propuestas para integrar listas de candidatos por el PO. Sin embargo, su figura de empresario de buen pasar económico chocaba con la propuesta de lucha obrera que planteaba el troskysmo chaqueño.

—Y esta dicotomía, de ser un librero exitoso y candidato del PO a la vez, ¿era un problema para vos o para los militantes del PO? —le pregunto a Bisceglia.

—Para los dos.

—¿Alguien te planteó directamente que eras un tipo con plata y por eso no podías candidatearte por un partido de izquierda?

—Así, literalmente. Pero también en las bases había mucha aceptación para que lo sea. Entonces, tanto en el 2003 como en el 2007, preferí dar un paso al costado porque no era mi deseo ser una persona que ocupe cargos sino que era una conducta militante. Si había que estar en una candidatura, se iba a estar, y si había que estar en el barrio hablando con la gente y repartiendo volantes era exactamente lo mismo para mí. Por eso en ambas veces preferí dar un paso al costado.

—Ahora que sos candidato, ¿pondrías plata para financiar la campaña del MIJD?

—Lo que pasa es que Castells sabe que no la tengo.

—¿Cómo sabe?

—Porque Librería de la Paz y mi persona han sufrido una embestida muy fuerte por parte del Gobierno del Chaco.

—¿Cómo fue eso?

—Durante cuatro años desarrollamos el convenio con el Gobierno del Chaco de “Libros a Mitad de Precio”. Fue desde 2009 hasta 2012. El convenio logró que aproximadamente la gente pueda acceder a más de un millón de libros con un descuento del 50%. Una cifra récord. Este convenio tenía una característica única porque en ningún lugar del país se puede pedir calidad a mitad de precio. Era una cadena de subsidios donde editorial y librerías aportaban el 50% y el gobierno el otro 50. Todas las librerías y editoriales del Chaco. Todas se sumaron, salvo las excepciones que siempre hay.

—¿El Gobierno te quedó debiendo plata?

—Sí.

—¿Cuánto?

—Alrededor de seis millones de pesos.

—¿Estás en juicio por eso?

—Sí. La demanda la presenté en 2013.

—¿Antes del discurso en la Casa de las Culturas o después?

—Antes.


***

Faltaban pocos minutos para que brinde el discurso de inauguración de la 13º Feria del Libro Chaqueño y Regional. Era la noche del 26 de julio de 2013 y Bisceglia decidió que ese era el momento justo para decir un par de cosas. Estaba molesto. El Gobierno le debía varios millones de pesos y nadie daba señales de que esa deuda iba a ser cancelada algún día. Por otro lado, también rondaba por su cabeza una idea que para cualquier empresario capitalista sería una locura: proponer la expropiación sin indemnización de su empresa. Dicho de otra forma: quería entregarle su librería al Estado sin que le paguen un peso por ello.

Esa noche todavía estaba en su departamento eligiendo la camisa y la corbata que llevaría al evento cuando comenzó a tomar algunas notas en su computadora para no olvidarse de nada. Quería decirlo todo en una carilla y media de A4. Armó el texto y se lo envió a una amiga para saber qué le parecía. Ella le dijo que estaba perfecto. Sería el último discurso que daría como organizador de la Feria del Libro, antes de que se quiebre definitivamente su relación con el Gobierno.

Ya en el auditorio de la Casa de las Culturas, ante cientos de personas y con la presencia del gobernador, Jorge Capitanich, Bisceglia apoyó sus papeles en el atril y dijo lo siguiente:

Una vez más celebramos este acontecimiento, en una fecha distinta y espacio no habitual al que tradicionalmente se desarrollaba esta Feria. Este 26 de julio, en que se rememora el fallecimiento de Evita, como la Revolución del Parque y el asalto al cuartel Moncada por Fidel en Cuba no deja menos oportuno a la consigna ferial: soberanía, diversidad e igualdad cultural.

En pleno siglo XXI potencias piratas y capitalismos en banca rota, fondos buitres y oligarcas locales siguen ilusionados con hacerse de nuestras Islas Malvinas, como del control de nuestra economía atentando a nuestras diversidad, con el objetivo de un pensamiento dominante y detractando la igualdad cultural, a efectos de encontrarnos pobres y débiles de raíces culturales,

Por eso cuando toman poder atacan a personas de la forma más despiadada, con descalificaciones o se meten con las instituciones culturales, educativas y de la salud para lograr un Estado ausente ante las necesidades básicas de la población, pero presente, para el sometimiento, físico o cultural. Y estos ejemplos son los que sobran en el mundo. Cuando vemos los golpes de Estado en Honduras, Egipto  o Paraguay. O las guerras civiles, con armamento imperialista como las de Libia o Siria, o intervenciones ya sin descaro, como Afganistán o Irak.

(…)Este convenio (de “Libros a Mitad de Precio” es) aplaudido, por cientos de miles de lectores, directores de bibliotecas y establecimientos educativos. Intendentes, que llevaron esta misma Feria o parte de ella a cada localidad de nuestra provincia, junto a hermanos originarios y sectores en situación vulnerable.

Sería un gran error político desecharlo cuando hoy es triunfal en la ciudad de Corrientes, donde su intendente el compañero Camau Espínola lució recientemente, su segunda Feria Municipal, con más de 100.000 visitas y 30.000 libros vendidos con la modalidad a mitad de precio, cadena de subsidio equitativa entre Estado, editoriales y librerías.

Al respecto, reclamo en nombre de mi empresa, como de editoriales que integran la Cámara Argentina del Libro y la Cámara de Publicaciones, el correspondiente pago, de lo adeudado por esta Provincia o el anticipo mencionado por el mismo convenio, firmado por los aquí presentes. Así podremos contar en años venideros, con libros escolares y de uso en los tres niveles educativos, con acceso popular, ediciones próximas venideras, compatibles con las notebooks, entregadas por Conectar Igualdad, del Ministerio de Educación y Presidencia de la Nación.

En el otro frente, se encuentran quienes quieren dar acceso al libro a una minoría rentable, creando verdaderos monopolios, que buscan y persisten en elevar los precios de los libros, a tal punto que ya una editorial no es la formadora de precios en el mercado, sino que es solo moderadora entre las cadenas comerciales y accionistas de holding.

(…) Lo que Francisco dice: “El Dios dinero; el Dios poder”. En este cóctel peligroso, donde se licua la fe con la seducción del consumo, se hace una argentina caserolera, enemiga de los intereses sociales y reacciona contra políticas sociales, como un convenio, diciendo que es un gasto innecesario, ya que el libro hace pensar y es enemigo declarado de tanta vanidad.

(…)Me despido, saludando, a los pueblos asiáticos hacinados en salarios de poco ropaje, pero se rebelaron y buscan el mismo anhelo del pueblo brasilero. Me despido garantizando que los libros en el stand de Librería de la Paz estarán a mitad de precio, dejando claro que es una muestra de acercamiento a que esta política continúe en el futuro.

Me despido, diciendo, que es momento de militar, de defender nuestras conquistas y seguir luchando por ellas. Me despido aclarando que no soy dueño de ninguna Feria, y que tampoco me siento feliz de ser dueño de nada, por lo cual dejo, en este momento, la posibilidad de que la empresa que conduzco pueda formar parte de nuestro Estado. Sin venta, ya que no me considero un burgués para ser expropiado. Pero si con inversiones, para hacer una política cultural y de libros, para todos y todas. ¡Viva el 26 de Julio! ¡Viva la 13 Edición de la Feria del Libro!

***

—¿Cómo se te ocurrió ese discurso? –le digo ahora a Bisceglia.

—Lo escribí 10 minutos antes. Tenía pensado decir todas esas cosas pero me dije que como no me lo iba a acordar lo iba a escribir. Es un discurso muy politizado, ideológico y tergiversado. Lo que se dijo del discurso en los medios en general fue una tergiversación total. Se dijo que Rubén Bisceglia le reclamó la deuda a Capitanich y al gobernador le saltó el orgullo. Pero quien lee ese discurso, el que se toma los minutos para leer ese discurso, en primer lugar va a ver un marco ideológico internacional. En segundo lugar hay un ofrecimiento al Gobierno para que tome posesión de Librería de la Paz sin ningún tipo de indemnización. Que expropie la librería a cero costo.

—¿Por qué querías hacer eso?

—Porque me dio ganas. Creo que era lo correcto. No puedo estar en el MIJD y pedir que me compren la librería como hizo Repsol con YPF. Además yo continuaría como trabajador. Desde que nací tengo esa idea. Yo soy socialista. Mi planteo es que el Estado no pague la expropiación porque es una condición militante y revolucionaria.


—¿Considerás que fue error haber planteado esos dos temas, el pago de la deuda y la expropiación, en el mismo discurso?

—Creo que hay dirigentes políticos capaces de discernir una cosa y la otra. Capitanich es una persona inteligente. ¿Qué hizo el Estado con ese discurso? Lo que hizo fue castigar a mi persona por tener la osadía de que me pague una cuenta. Eso es una cosa fascista.

—¿Cuándo se terminó de caer el convenio?

—Hasta que estas élites culturales hicieron lobby y en enero de 2013 (el vicegobernador, Juan Carlos) Bacileff Ivanoff echó de Educación a Francisco Romero, y con eso no sólo que tumbaron el convenio sino que tampoco me pagaron. Lo hicieron para que nunca más se hable de este convenio.

—¿Hasta ese momento te estaban pagando?

—Sí, atrasado, como paga la Provincia. A todo el mundo le paga atrasado y yo no iba a pedir que me paguen primero porque no quería tener ningún privilegio. Con que me paguen atrasado yo estaba feliz y había hablado con los proveedores para que así sea. Con el incumplimiento de este pago se buscó primero hundir mi persona, mi empresa, generar despidos y romper todo lo que se había construido.

—Después de eso, ¿volviste a charlar con Capitanich?

—No charlamos por un tiempo hasta que Coqui me llamó una semana antes de irse a Buenos Aires. Ahí él me dice que me iba a pagar. Estaba con (el subsecretario de Seguridad) Mauro Flores en la mesa. Capitanich me preguntó cuánto me debía y ahí me mando a hablar con (el ministro de Hacienda, Federico Muñoz) Femenía para que me pague y después con (el ministro de Educación, Sergio) Soto. A la semana Coqui se fue y ahí pensé en esperar para tomar otro contacto. Y después de ahí no tuvimos más diálogo. Intentamos ir a cobrar. Me reúno con Femenía que me dijo que me iba a pagar. Eso fue el 2 de enero de 2014. Pero Bacileff dio la orden de que no se pague. No dijo directamente que no me va a pagar pero lo intuyo. Porque Bacileff es un oligarca metido en un gobierno popular.

—¿Tenés esperanza que ahora Capitanich te pague?

—Yo sigo luchando y responsabilizo a Capitanich de todo lo que le pase a mi empresa. Porque la deuda que dejó no es un problema menor. No es que tuve que vender el auto para tener que solucionar las finanzas sino que el patrimonio de 25 años de trabajo se lo confié a él y él me respondió dándome la espalda.



***

Le propongo a Bisceglia hacer un par de fotos en su depósito junto a sus cientos de miles de libros. Él acepta sin problemas. El galpón tiene dos áreas. Un primer piso y la planta baja. Tanto arriba como abajo hay parvas de libros de todo tipo y color: poesía, novela, ciencias, escolares y jurídicos, entre otros. También hay cedés comprados a precio de remate.

—¿Cuántos libros tenés acá?

—Ahora debe haber unos 500 mil. Esto llegó a tener un millón doscientos mil durante el convenio con el gobierno. Tuve que cerrar varias librerías por eso hay mucho mueble y libros que no deberían estar acá.

—¿En dónde cerraste librerías?

—En Buenos Aires. En Quitilipi, Machagai, Corzuela. En Formosa tenía tres y quedó una. En Goya la reduje a la mitad.

—¿Cuántos empleados llegaste a tener?

—Cien.

—¿Y ahora cuántos tenés?

—Treinta.

Bajamos por las escaleras para ir a la planta baja de su galpón. La escena se repite: estantes con libros, libros y libros. Libros en el piso. Libros arriba de un escritorio. Libros arriba de los libreros. Y algunos cedés.

—¿Nunca pensaste en asociarte con alguien más para volver al lugar donde estabas? –le pregunto.

—Increíblemente los que ofrecieron comprarme la librería fueron los del Grupo Clarín. Ellos quieren armar una red a través de la marca Cúspide.

—¿Cuánto te ofrecieron?

—Un millón de dólares.

—¿Y qué les dijiste?

—Que no. El año pasado cuando me lo propusieron le escribí en Facebook por qué no me vendía. Era muy buena gente, buenas personas. Pero yo tenía que contestarle no sólo a ellos sino a un montón de gente. No convencido ellos volvieron a pedirme que se las venda.

—Y ahora, si Clarín te vuelve a hacer ese ofrecimiento, ¿qué le decís?

—En este momento tengo la firmeza de decir que no porque miro un poco lo que estoy haciendo. Es como cuando uno se boicotea así mismo: por más que a uno le conviene, no quiere. Entonces escribir por Face era una forma de contestarle diciendo que no insistan. Que no estaba en venta. Pero la tentación es grande.

—Con un millón de dólares pagarías todas tus cuentas.

—Pagaría las cuentas pero las cuentas de la vida no. A la foto del militante le tendría que poner una nariz de payaso. Eso es lo que no quiero hacer.

martes, 31 de marzo de 2015

CRÓNICAS DE CAMPAÑA: Jorge Lestani, el (ex) cura peronista



Jorge Lestani conoció a Capitanich en una huelga de hambre que casi terminó en tragedia. Fue en agosto de 2007. El primero todavía era vicario en la Iglesia Catedral y el segundo era senador y precandidato a gobernador del Chaco. Ambos coincidieron en una protesta que llevaban adelante casi una veintena de trabajadores precarizados del plan Jefas y Jefes de Hogar en el cuarto piso de Casa de Gobierno, quienes exigían su pase a planta. La concentración llevaba ya una semana y Lestani había llegado al lugar luego de que los manifestantes pidieran su presencia para que la Iglesia mediara en el conflicto, que se ponía cada vez más tenso por la falta de respuestas del gobierno de Nikisch. Jorge Capitanich, en campaña, también se acercó. En un momento de la protesta, una de las mujeres, robusta, petisa y desesperada, se apartó del grupo, levantó una pierna, la otra, y logró subirse a una de las ventanas amenazando con arrojarse al vacío. Fueron algunos segundos de gritos y corridas. Lestani, Capitanich y varios hombres más que estaban ahí lograron agarrar a la mujer y convencerla de que se baje. Era parte del clima que se respiraba en la provincia.


Lestani conoció a Capitanich en 2007 en una huelga de hambre de Jefas y Jefas de Hogar. Foto: Mónica Paris 


Meses después, ya electo gobernador, Capitanich pensó que Lestani podría ser una apuesta interesante para el gobierno que comenzaba y no dudó en ofrecerle un lugar donde podría continuar con su tarea humanitaria pero teniendo a mano millones de pesos de recursos del Estado: le ofreció ser su primer ministro de Desarrollo Social. Sorprendido, agradeció el ofrecimiento pero decidió decirle que no. Tres años más tarde, en 2010, los destinos de ambos se volverían a cruzar: esta vez el gobernador le pidió que se incorpore al gobierno, pero no ya como ministro sino como encargado de un proyecto de inclusión social y asistencia para El Impenetrable. Ahora sí aceptaría la propuesta de Capitanich pero no sin antes tomar una decisión clave en su vida: renunciar al sacerdocio. Luego vendría su primer hijo, el peronismo y Crecimiento 2015, el espacio político donde ahora milita de la mano del diputado nacional, José Mongeló.

***

Lo veo llegar a través de la ventana del café de Santa María de Oro al 100. Es viernes por la tarde y está muy nublado. Lestani camina rápido. Es alto y desgarbado. A los 43 años abandonó la barba de cura y ahora tiene un flequillo que le cuelga hacia la derecha. Lleva una camisa blanca cruzada por un morral. Cuando entra al café, saluda con un abrazo y pregunta por la familia. Sus ojos son verdes profundos, la sonrisa blanca y su forma de hablar sigue siendo la que tenía cuando era vicario de la Catedral, tranquila, casi de confesionario.

-¿Por qué te acercaste al peronismo? -le pregunto a Lestani.

-Como partido tiene mucha ida y vuelta con la doctrina social de la Iglesia. De hecho la doctrina peronista es la doctrina social. Por eso me afilié.

-¿Te sentís kirchnerista?

-El peronismo es de Perón. (Néstor) Kirchner era peronista. Cristina es Peronista. Yo creo que cuando aparecen ramas enriquecen. Yo me siento cristiano, humanista y peronista. Y después se dialoga con el kirchnerismo, con el massismo, con Gustavo (Martínez), con (Domingo) Peppo. No concibo la política sin diálogo pero no implica negociar la postura.

-Te lo pregunto porque el kirchnerismo, en algún momento, tuvo ideas que chocaron con la Iglesia. El tema del matrimonio igualitario fue uno. ¿Cómo hacés con esas contradicciones?

-Creo que hay que tener apertura en todo. Dentro de la Iglesia ya me parecía y ahora mucho más. Tener apertura y dialogar. Después las posturas son las posturas: personales o grupales. Pero creo que uno tiene que ser coherente en eso. Creo que en política uno tiene que tener la mente amplia. Eso no implica transar nada. La sociedad es lo que es. No lo que yo quisiera que fuera.

***

Desde febrero de este año ya no pertenece al gobierno provincial. Luego de su breve trabajo en El Impenetrable, Lestani se dedicó a los hogares de personas que viven en situación de calle y luego pasó a microcréditos donde, dice, se hicieron muy buenos trabajos con gente que recibía unos mil pesos de capital inicial y pudo ir progresando de a poco. Recuerda el caso de doña Tomasa, una vecina de Fontana, quien de estar llena de deudas pasó a tener un kiosco y luego un maxikiosco. Con el último cambio de gabinete y el apartamiento de Roberto Lugo del el Ministerio de Desarrollo Social, se fue del Gobierno.



-¿Cómo llegaste a Mongeló?

-A finales de agosto del año pasado José me invitó a una reunión y me impactó su proyecto, su estilo. Ya lo conocía: un tipo simple, muy del montón, muy llano. Siempre le valoré su llaneza. Con él hubo buen ida y vuelta. Me dijo: "Venite que vamos a armar unas mesas para pensar el tema de obras de gobierno". Eso me enganchó. No me dijo: "Tengo tres o cuatro líneas". Me dijo: "Queremos armar la plataforma". Ya en mi secundario venía con eso de que el político sin plataforma es del medio pelo.

-Ahora que estás en política partidaria, ¿cambió tu mirada de la Iglesia?

-En su momento pedí algunos cambios y la Iglesia me respondió con el Papa Francisco. De todas maneras cuando la opción por una institución te toca la cuna, tus convicciones, eso es algo que no se negocia.

-¿Cómo es eso?

-Es decir, cuando las convicciones personales que mamaste desde la cuna entran en contradicción con el propio trabajo, listo, hasta acá llegamos. Se hablo una, dos, tres veces. Pero como le dije a una señora el otro día que es catequista en el Don Bosco, mi entredicho fue con la Iglesia de Resistencia de ese momento.

-¿Cuál fue el entredicho?

-Más que nada posturas. Se dialogó una Catedral hacia afuera, una presencia social. De hecho yo veía que se valoraba mucho más el trabajo de afuera de la Iglesia que el trabajo de adentro. Y bueno, no vi ese ida y vuelta y decidí renunciar.

- Vos tenías un proyecto de asistencia social para El Impenetrable. ¿La Iglesia te dijo que no?

-Sí, y me parecía que era bueno, no para la política, sino para la Iglesia.

-¿Estás enojado con la Iglesia?

-No, no tengo rencor. Me siento hijo de la Iglesia. Mi militancia política la vivo como miembro de la Iglesia. Es parte de mi ser. Cuando me vi por primera vez con (el actual Arzobispo de Resistencia) Ramón Dus le dije que cuente conmigo. Y él sabe que cuenta conmigo.

-¿Vas a volver al sacerdocio?

-No. Renuncié de manera indeclinable.

-¿Te arrepentís de eso?

-No -dice con énfasis-. Me costó más que asumir el celibato. Además fue una decisión reposada durante tres años y dialogada con el Obispo, con Roberto Silva, que era mi párroco. Fue un diálogo casi diario.

-Ahora formaste una familia.

-Sí, vida laical, con todo su rigor. Tengo un hijo, mi mujer y dos perros. Mi hijo tiene dos años y un mes, Juan Pablo -muestra la foto en el fondo de pantalla de su celular-. Pero no me arrepiento del sacerdocio. Fue una etapa donde serví hasta el último minuto y ahora estoy en otra etapa donde tengo la misma pasión del principio. Yo no dejé de ser sacerdote, seguiré siendo sacerdote, sólo dejé de ejercer.

-Como sacerdote retirado y con familia, ¿qué pensás ahora del celibato?

-Yo escribí un articulito diciendo que es algo que necesita debate en varios temas: está el tema de la casa de los curas y el servicio social de nuestra mutual. También está el problema de la cuestión económica. Francisco tiene a este tema en agenda.

-¿Creés que sería un paso positivo, entonces?
-Si se va a sacar de un plumazo, no va a ser bueno. Nada hecho de un plumazo luego de mil años de estar vigente es bueno. Si se tira a la retranca tampoco. Pero sí debatirlos. De hecho ya hay en la Iglesia oriental la experiencia de los curas casados con obispos solteros y no es mala, al contrario, es muy rica. Está en la agenda de Bergoglio y sé la valentía de él para tratarla.



-¿Notás alguna similitud entre lo que es hacer política desde la Iglesia y desde un partido?

-La única similitud es que uno es uno. Y lo que uno opina lo sigue opinando.

-¿Qué creés que hace falta en el Chaco?

-Te digo la propuesta de Crecimiento que es la mía. Primero me parece que en el estilo de hacer política hay que hacer un salto de humanidad. Dejar de gastar tanto, por lo menos en lo que no reporta y hacer un gasto más racional.

-¿En qué sentido?

-Menos publicidad y más hospitales, por decirlo de alguna manera. Hay que humanizar la política. Estar presente es clave, enseña al gobernante y al militante. En los cuatro años que estuve en la función pública nunca tuve escritorio. Ni quiero tampoco. De mi tía Dora que fue ministra de Economía aprendí que no hay que dejar de subirse a los colectivos. Porque en el colectivo escuchás un montón de cosas.

-¿Qué posibilidades le ves a Mongeló?

-Si uno mira el numerito de la encuesta tenés el peligro de caer en la trampa de dos o tres que salen a preguntar. Y prefiero preguntar yo. Igual y creo que hablo también por José, no me preocupa. Posibilidad real hay, sino no estaríamos militando.

-Al peronismo chaqueño, ¿cómo lo ves para las elecciones?

-Me gustaría verlo más unido. Y algo que no me gusta es que no haya la posibilidad de matices dentro del mismo peronismo y que haya mucha rivalidad de candidatos.

-¿Y vos cómo te ves?

-Militando.

***

Hace un rato largo terminé mi café y él su Sprite. Le propongo ir a la Catedral. Quería ver su reacción al volver al lugar que lo vio crecer dentro de su carrera religiosa y que lo posicionó ante la sociedad chaqueña como uno de los pocos sacerdotes que se animaba a poner el cuerpo cuando había problemas. Me dice que desde que dejó el sacerdocio, hace cinco años, que no pisa la Catedral. Él explica que no es que lo hace porque no quiere volver, al contrario. Sin embargo considera que su presencia puede llegar a distraer a la gente durante las misas.

"En su momento le dije a Silva: ‘No quiero que en lugar de mirar al frente estén mirando atrás'", explica. "Y a mí me ha pasado con otros. Aparece un exseminarista o un exsacerdote y distrae. Por cariño con los demás hermanos no quiero que la gente esté mirando al costado. Volví al Obispado dos o tres veces pero lo demás en casa, sigo las misas por Youtube", cuenta.

La Iglesia más importante de la provincia queda a una cuadra desde donde estamos. La idea de Lestani es encontrarse con el vicario, Mario Tridelo. Mientras caminamos le pregunto de qué temas hablan un cura con un excura. "Ahora vamos a ver", dice.

Pasamos el estacionamiento interno de la Catedral y entramos por el sector de administración. En el lugar hay un joven de unos treinta y largos, sentado en un banco, con los brazos cruzados, esperando. De las paredes cuelgan varios pizarrones violetas con avisos parroquiales.

"Hola Jorge, como andas", le dice una señora de unos cincuenta y tantos, muy cuidada. Lestani se agacha leve, la saluda con dos besos y una sonrisa. La señora se aleja un poco y se queda mirando la escena unos segundos más, como sorprendida de su presencia.

Falta un rato para la misa de las 20 y dentro de la capilla hay un grupo de gente rezando de pie junto a las imágenes religiosas de los muros. Se escucha el eco metálico de las plegarias y de los pasos, como de bóveda. No tengo idea qué está pasando. Le pregunto a Lestani y me explica que están haciendo el vía crucis.

"Lo ando buscando a Mario", les dice ahora Lestani a Diego Ballesta y a José Alvaredo, ambos canosos, ambos del Consejo Económico de la Catedral. Responden que no está, que se fue a la imprenta de una tal Marcela, por Salta y Belgrano.

-¿Querés ir a verlo -me pregunta Lestani.

Nos vamos para la imprenta de Marcela. Caminamos unas cuadras y de paso me explica que actualmente la cadena de mando de la Catedral está conformada por Alberto Fogar, que es el párraco de la Iglesia. Lo secundan los vicarios, Marcelo Sánchez y Mario Tridelo, a quien ahora estamos intentando rastrear.

Lestani hace unos llamados con su celular a ver si finalmente se puede dar el encuentro con Mario. Finalmente Lestani da con Marcela, la dueña de la imprenta. Le dice que Mario ya no está, que pasó esta tarde pero ya se fue y que no sabe a dónde.



"Cuando lo veas decile que lo quiero saludar. Cada vez que uno puede el otro no puede y así", le dice a Marcela. Le pregunto a Lestani si Mario va a volver a la Catedral a dar misa esta noche. Elucubra que si ya lo hizo por la mañana quizás ya no vuelva. Tiramos la toalla: el encuentro de un excura con uno en funciones hoy no se va a poder dar.

***

Decidimos pegar la vuelta para terminar la nota haciendo algunas fotos frente a la Catedral. De paso, le pregunto si le molesta estar siempre pegado a la cuestión eclesiástica y que siempre lo recuerden por su paso por la Iglesia. Pienso en los trabajos anteriores que cada persona tuvo en su vida y la verdad que no es algo cómodo que le saquen fotos a uno con el frente del edificio en donde trabajaba hace cinco años. Lestani me dice que no, que no le molesta para nada.


"Fue mi vida. Es mi historia. Y hay que agregar que se me conoce por acá", dice, en referencia a la Catedral. "Incluso en la calle me dicen: ‘¡Eh, Padre!'. Y yo los saludo. Recuerdo alguna vez que he estado con mi hijo Juan Pablo encima, con el cangurito, y me saludaban así. Qué va' ser".

miércoles, 25 de marzo de 2015

CRÓNICAS DE CAMPAÑA: Jueves de empanadas con Hugo Maldonado

Hay una cosa que todos los políticos saben: para ganar una elección hace falta una buena campaña publicitaria. Y para eso hace falta plata, mucha. Para los afiches, para las gigantografías, para salir en la tele, en los portales, en Facebook, en los diarios. Hugo Maldonado, diputado nacional por la UCR, lo sabe pero dice que él no tiene tanta. Entonces se le ocurrió suplir la falta de recursos con un poco de ingenio. Reunió a sus hijos y a sus pocos asesores, tiró algunas ideas y entre todos decidieron pergeñar una movida publicitaria que genere alto impacto con escasos recursos.

El leit motiv ideado fue “Ponerse en el lugar del otro”. ¿En qué consistió? Decidió hacer una serie de fotos tomadas en plano medio con personas que representen a los sectores “más desfavorecidos, olvidados y desprotegidos” de la sociedad para luego unir esas imágenes a una foto suya: mitad mujer trans, mitad Maldonado; mitad joven, mitad Maldonado; mitad anciano, mitad Maldonado; mitad mujer golpeada, mitad Maldonado y así. El estudio de fotografía fue el comedor de su casa. Los modelos utilizados fueron una militante trans del radicalismo, la novia de su hijo, un actor y algunos amigos más. Las fotos las sacó su sobrino y el photoshop hizo el resto. “Yo, trans. Animate vos también”, fue el primer afiche virtual con que presentó su campaña en los medios y en su cuenta facebook. En pocos días logró 339 me gusta, 44 comentarios y fue compartida 80 veces. Con dos pesos con cincuenta la campaña impactó. A esta idea la complementó con otra más: todos los jueves organizar tertulias con distintos sectores de la sociedad para escuchar de primera mano los problemas de cada uno. Todo esto con la particularidad de que las reuniones se iban a hacer en su casa con un menú típico: empanadas.


***

Vive en Los Troncos, un barrio residencial de clase media alta de Resistencia. Está separado hace 10 años y comparte la casa con sus hijos: Dalmiro de 16 y Lisandro de 23. Es jueves, son las 9 de la noche y en media hora van a llegar las visitas.

Maldonado está vestido con una camisa a cuadros blancos y rojos, jeans y zapatillas de lona negra. Tiene unos lentes redondos como dibujados y su corte de cabello está a la moda: al costado rapado, arriba más alto. Se lo ve delgado y en forma. En su recibidor, repleto de cuadros y un reloj antiguo enorme en una esquina, ahora cuenta que al iniciar cada reunión de los jueves deja en claro la cuestión de los horarios: empieza a las 21.30 y termina a las 23.30. Esto lo hace más que nada para evitar el mal momento que podría generar el hecho de que algunos visitantes pierdan la noción del tiempo y se terminen quedando hasta más allá de la medianoche. “El viernes se trabaja”, dice.

— ¿Echaste a alguien por quedarse después de hora? –pregunto.

— No, no todavía –me dice y se sonríe.

Éste será el tercer encuentro desde que comenzó el ciclo bautizado “Jueves de Charlas y Empanadas”. El primero fue con un grupo de defensores de los derechos de los Gays, Lesbianas, Bisexuales y Trans y el segundo con autoridades de la Universidad Nacional del Nordeste. La idea del de hoy es analizar y debatir los problemas que padecen las mujeres en el Chaco y cómo solucionarlos.

Llega el delivery. Son 462 pesos de empanadas: calculo que deben ser cuatro docenas, entre árabes, ahumadas, humitas y capresses. Se va al fondo de su casa y vuelve con plata. Le hace un chiste al motomandado, paga y luego regresa poniendo con dificultad el vuelto en el bolsillo del pantalón ajustado.

—¿Por qué las reuniones se hacen en tu casa? –le pregunto.

—Porque es simbólico –dice-. (El fundador de la UCR, Leandro) Alem aludía a la necesidad de que los funcionarios y los políticos deberían vivir en una casa de cristal. Y mi valor tiene que ver con eso, con una austeridad republicana.

Maldonado se toma unos segundos para elaborar cada respuesta. Respira profundo, mira para arriba y larga las palabras de a poco, pausado, con un tono erudito y nasal.

—¿Y cómo te surgió la idea?

—Tengo un equipo con el que discuto bastante todas las cosas que llevamos adelante –dice Maldonado-. Lógicamente vivo con mis hijos y ellos también tienen que tener participación en estas cosas donde se involucra el ámbito familiar. Y bueno, me gusta recibir a la gente, la gente se siente cómoda aquí y de paso se rompe un poco la lógica de que los políticos vivimos tapando todo.

***


Las invitadas llegan puntuales. Ellas son: Elizabeth González, integrante del pueblo qom y coordinadora del área Pueblos Originarios del Superior Tribunal de Justicia; la comisaria retirada y abogada Beatriz Gómez, que se desempeña en la División Atención a la Mujer de la Policía de la Provincia; María del Pilar Gogó Doti, presidenta de la Comisión Multisectorial de la Mujer de la Cámara de Diputados del Chaco; Sonia Pardo, empresaria farmacéutica e integrante de la Cámara de Comercio de Resistencia; Alicia Ogara, concejal de Resistencia por el radicalismo y Lourdes Díaz, dirigente de Franja Morada en la Facultad de Ingeniería de la UTN e hija de Doti.

Nos trasladamos hasta el living, que está integrado en un mismo ambiente con la cocina y el comedor. El lugar es cálido y blanco. Una araña ilumina tenue la zona en donde ahora están sentados el anfitrión, las visitantes y Fede, uno de sus asesores dedicado a tomar notas en su celular. Un poco más acá hay una gran mesa cuadrada blanca desde donde estoy tomando notas. A un costado, en la cocina, está su sobrino y Alejandro, quien hace el registro fotográfico. En todos los ambientes hay pinturas de artistas chaqueños, muchos de ellos de Milo Lockett y esculturas varias con predominio del estilo abstracto. La casa no es grande pero está abarrotada de arte.


“Este ciclo de charlas básicamente trata sobre escuchar, aprender y llevar ese saber a la práctica”, explica Maldonado a las mujeres que lo miran con atención. “En general las cosas que presentamos en el Congreso tienen que ver con cuestiones que conversamos con la gente. Bueno, ahora ustedes son las que proponen los temas”, abre el debate e inmediatamente invita a tomar vino, agua o gaseosa. En un rato nos dirigiremos raudos hacia la cocina para servirnos las empanadas.

Doti: —Nosotros con las mujeres estamos yendo mucho por el interior, Hugo. El año pasado estuvimos trabajando muchísimo porque la temática de la violencia lo exige.

Pardo: —Yo les cuento algo. Viví diez años en España. Conocí ese país que realmente me cautivó y hay algo que me llamó la atención, con respecto a nuestro género, y es el hecho de cómo valoran al ser humano, a la persona. Eso es una cosa que en nuestro país… Acá el estereotipo de mujer tiene que ser así, caminar así, vestirse así. Hay un montón de discriminación, falencias…

Maldonado: —Y exigencias.

Pardo: —Y exigencias, sí. También escuché hace poco a una educadora española que hizo un comentario criticando a la educación en todo el mundo, pero más en los países de Latinoamérica, donde decía que era fácil educar siguiendo criterios del mandatario de turno en lugar de tratar de intentar sacar lo mejor de cada niño. Siempre le decimos a nuestros hijos que tienen que tener una carrera, saber inglés, etcétera, y en realidad lo primero que tenemos que enseñar a los chicos es que tienen que ser buenas personas y que sepan cuánto valen. Hoy los niños se sienten desvalorizados.

Doti: —Eso es principalmente lo que tienen las mujeres. La desvalorización de sí mismas. No se quieren y por eso se dejan golpear y maltratar. Por eso viene la violencia sexista.

Gómez: —El otro día escuché que un nenito de cinco años le vino a contar a su mamá algo que pasó. Y la mamá lo sacó y le dijo: “Shhhh, shhhh, vaya para allá. Chismoso. El chisme es para las nenas”.

Doti: —Nosotros lo que tendríamos que hacer es criarlos a los dos por igual: nena y varón, lo mismo. “Vos ponés hoy la mesa y vos levantás”. Y después al revés.

Díaz: —Yo me re enojo con mis amigas porque tienen varones y los crían como a cafishios. ¿Por qué no dejan que hagan las cosas de la casa también?

Doti: —Claro. No es porque vayan a salir maricas, como algunas creen, porque mezclamos los roles de las personas con la sexualidad. El rosa y el celeste se tienen que terminar. La nena rosadita, la nena delicada, y después la largamos al mundo y la nena está acostumbrada a depender de alguien: de la mamá, del papá, del hermano mayor. Después pasa a depender del novio y después del marido. Eso es tremendo. No puede vivir una persona dependiendo de todo el mundo. Yo creo que las mujeres son más machistas que los varones.

Gómez: —Pasa que la sociedad misma es así. A nosotras nos cuesta desprendernos de eso. Por ejemplo, permitir que hablen mal de una mujer. Las adolescentes se expresan de otras chicas de una manera… Y yo le digo: “Mirá, vos acá no vas a hablar mal de ninguna mujer”. Esta es una forma que ellas quieran y valoricen a la mujer.

González: —Seguro. Además, en el caso indígena, todos  existen gracias a que las mujeres eran las guardianas, porque cuando llegaban los fortines las que espiaban en el monte eran las mujeres cacicas. Nadie, pero nadie se acuerda de ellas.

Ogara: —Yo creo que se avanzó mucho en el tema de los derechos y las oportunidades. Esto fue porque las mujeres se pusieron al frente. La democracia tuvo mucho que ver, también el radicalismo y (el expresidente, Raúl) Alfonsín para que las mujeres podamos participar. Cristina (Fernández de Kirchner) también hizo algunas cosas. El matrimonio igualitario fue una de las cosas más importantes que hizo el kirchnerismo. Pero hay otras cosas que tenemos que seguir…

Doti: —La jubilación de la ama de casa, también.

Ogara: —Eso también. Yo en el Concejo Municipal presenté un proyecto para que se incluya en el reglamento interno de los empleados municipales al matrimonio igualitario. Esto es una lucha diaria, donde no tenemos que bajar los brazos. También creo que la Justicia no está a tono con el tema de la mujer y la violencia. Los jueces no actúan. Terminan matándolas. Es como que no quieren ver la realidad.

Maldonado: —No sé si ustedes vieron la campaña que hice…

Ogara: —Sí, me encantó. Esa de ponerse en el lugar del otro.

Maldonado: —Bueno esa campaña por una cuestión de pre conceptos tuvimos que utilizar a actores en la serie de fotografías: una es la novia de Lisandro, mi hijo más grande, que hace de la mujer golpeada. ¿Por qué tuvimos que elegir a una actriz? Porque la cuestión cultural a mí no me dejó llegar a una mujer golpeada y decirle: “Che, ¿querés venir a sacarte una foto?” Tampoco pudimos hacer la del enfermo, que es un actor. Y la del gordo no va a formar parte de las fotografías porque no los conseguimos. En la serie estamos con “Yo, trans”. Hoy salimos con “Yo, joven”. Luego “Yo, enfermo”. La campaña es osada, fuerte. La pensamos mucho. Ah, me pasé por alto una cosa: estuve escuchando con mucha atención en cuanto a cómo la cultura guarda algunas cosas en cuanto a la influencia moral de la mujer. Yo viví una experiencia particularísima de haberme separado hace 10 años y tomé la decisión que fue pensada, discutida y finalmente armoniosa que fue quedarme con los chicos. Porque cuando el hombre tiene que quedarse fuera de la convivencia con los hijos las mujeres no hacen esa valoración.

Doti: —Está muy bien lo que decís, Hugo. Eso forma parte de las minorías. A mí siempre me preguntan si defendemos hombres golpeados. Y por supuesto que defendemos a los hombres golpeados porque para nosotros ese hombre es una víctima y es más víctima que una mujer porque a un hombre le cuesta muchísimo más ir a la comisaría y decir “mi mujer me pega”. Una vez, estaba con (la diputada, Elisa) Lilita Carrió, allá por el 95, y ella hablaba sobre las mujeres golpeadas, bla bla bla y qué se yo, y por ahí sale un señor petisito del fondo, levanta la mano y dice: “Señora, usted que habla tanto de las mujeres golpeadas usted también tendría que defender a los hombres golpeados porque a mí me castiga mi señora”. Y la gente se largó un juaaa juaa juaa jua juaaaaa. Y Lilita le dijo: “Por supuesto señor, venga y vamos a hablar”.

Gómez: —Hablando de hombres golpeados, un día llegó un hombre a la división y nos preguntó si ese era el lugar para hacer denuncias por violencia. Le dijimos que sí y nos dijo que quería hablar con el jefe. Lo hicimos pasar pero él no sabía que no había jefe, sino jefa. Esperé un ratito para entrar a verlo y cuando entré el hombre estaba sin camisa. Y yo dije: “¿¿¿Qué es esto???”. El pobre hombre quería hablar con el jefe porque quería mostrar que la mujer lo agarró con el cinto y lo golpeó. Y él nos dijo: “Disculpe, pensé que acá había hombres que tomaban las denuncias”.

Doti: —Lo mismo les pasa a las mujeres. En las comisarías de Bermejito no hay mujeres, en Las Breñas tampoco, en la de Pampa del Indio tampoco. Eso lo vamos a reclamar por nota.



***


Maldonado mira el reloj y comenta en voz alta que son las 23.30, hora en que se termina la tertulia de hoy. Lo dice de manera cordial, como buen anfitrión y propone a las invitadas que se comience a coordinar trabajos en común con los sectores en los que se desempeña cada una. Todas aprueban la moción.

Las acompaña hasta la vereda esperando que se suban a sus autos, las pasen a buscar o aborden un remis. A ellas se las ve contentas, a Maldonado también. Gogó Doti pregunta si esta reunión se va a publicar en los medios. El dueño de casa le responde que mañana temprano se reúne con su equipo de trabajo para sacar algunas cosas en limpio, después enviará una gacetilla de prensa con el resumen y luego publicará algo en su cuenta de Facebook.

—Él no sé qué hará –dice Maldonado y me mira, desligándose.

Pasada la medianoche, cuando las invitadas ya se fueron y sólo quedan algunas empanadas, abrimos un vino más. Quedamos Maldonado, su sobrino José y el fotógrafo Alejandro. Seguimos en su living pero con las luces un poco más bajas. De fondo se escucha a Diego El Cigala. A Maldonado se lo ve más relajado, como satisfecho con la tarea cumplida. La charla pasa por el caso Nisman, la SIDE, la actualidad de la provincia, Carrió, Alicia Terada y el radicalismo. Ahora habla sin eufemismos. Si se está refiriendo a alguien que es muy obsecuente, por ejemplo, él no utiliza precisamente el término “chupa medias”.

Le pregunto qué será de su futuro político y si se postulará a algún cargo. Maldonado responde que aún no tiene nada definido. Este año vence su mandato en el Congreso de la Nación y aunque en público no lo reconozca le resulta llamativo que dentro de la línea interna de Convergencia Social (conocida como el rozismo) no le hayan ofrecido una candidatura importante siendo que en 2011 hizo una buena elección y que tiene pergaminos que lo avalan dentro la UCR chaqueña. Siente que lo ningunearon.


De todos modos, dice que eso, el ninguneo, tampoco lo desvela. Así las cosas, y teniendo en cuenta que falta poco para las Primarias Abiertas, la idea es estar en los medios y que su imagen se difunda con movidas como las de las fotos y sus tertulias de los jueves. La idea, en definitiva, es hacer ruido y esperar.



Publicado el 25 de marzo de 2015 en Chaco Día por Día 

martes, 10 de marzo de 2015

CRÓNICAS DE CAMPAÑA: El aguante de Gustavo


Será su primera aparición pública tras el regreso de Jorge Capitanich a la gobernación del Chaco. Hay expectativas por lo que pueda llegar a decir. El panorama político del PJ chaqueño, de cara a las Primarias de mayo, se modificó sustancialmente con el regreso del ex Jefe de Gabinete. Y, junto con la vuelta, la alicaída precandidatura a gobernador del senador Eduardo Aguilar, delfín de Capitanich, parece tomar un nuevo envión. Gustavo Martínez, el hombre que reaparecerá este sábado 7 de marzo, lo sabe. Y no le gusta. Nunca le gustó Aguilar. El intendente de Villa Ángela, Domingo Peppo, es su candidato. Peppo es su aliado y es peronista, dice Martínez. Aguilar, no. Peppo tiene el apoyo de la militancia y de los intendentes, dice. Aguilar no tiene nada. Hoy, Gustavo Martínez, hombre fuerte del PJ de Resistencia, reaparecerá en público y se espera que salga con los tapones de punta reclamando candidaturas y espacios de poder. Pero eso sucederá en un rato más.

Son las 9.30 y estoy en uno de los galpones del predio que tiene la Sociedad Rural en la intersección de las avenidas MacLean y Alvear. Adentro, hay cientos de sillas blancas y negras distribuidas por todo el lugar. En las paredes ya están colgadas banderas de los dirigentes, movimientos sociales, agrupaciones peronistas  y sindicatos que marcan su presencia. Una cámara con trípode está apostada frente al atril que usará Martínez en unos minutos. Como telón de fondo, un banner azul y naranja que dice que “el futuro está con Gustavo”.
Afuera, comienzan a llegar los militantes. La mayoría son jóvenes, menores de 30 años. Vienen en motos, algunos llegan en colectivo, otros en camionetas o autos particulares. Traen carteles, paraguas, pasacalles, gorras y remeras.  Todos mencionan al circuito o localidad de donde provienen, el dirigente que los conduce y, por supuesto, el apoyo al líder.

Mi contacto en el gustavismo es Oscar Liébana, ex preso político y militante de la vieja guardia del PJ chaqueño. Días antes, en su cuenta de Facebook, le puso pimienta al encuentro, luego de las críticas que generó esta apuesta de Gustavo hacia adentro del “coquismo”. “Aflojen un toque, dejen de operar con tanto ahínco para bajarle el costo. ¿Qué les pasa? El sábado, en Resistencia, Gustavo Martínez convoca a la Militancia Peronista para hablar de peronismo ¿Qué los aterra? ¿Que ‘los morochitos junta-votos’ se subleven y pateen el ‘prolijito armado de la intelligenzia colgada del saco de Coqui (Capitanich)?”, escribió.

Oscar peina canas. Tiene el rostro pálido, cejas tupidas y los labios finos. Cuenta que no anda bien de salud, que tiene algunos problemas en la vista pero que el médico le dijo que por el momento no lo iba a operar porque iba a ver exactamente igual. Mientras charlamos aparece con barba blanca, el exsenador Fabio Biancalani. Se lo ve de buen humor, muy locuaz, con la pelada y panza de siempre. Lo saluda a Oscar con mucha confianza. Liébana le comenta que hablábamos de su ojo. Biancalani explica que seguramente es el estrés. Dice que según los médicos, el estrés “es peor que la droga y el alcohol”. De paso, muestra las cicatrices que tiene en el antebrazo, el esternón y el cuello, todas marcas de operaciones cardiovasculares.

—Cuando vos llegás al pico de estrés todo esto hace prrrrrrup, para abajo –explica Biancalani, mientras mueve sus manos como si se derrumbara un edificio de seis pisos-. El stress te hace mierda el organismo.

—¿Eso hace la política? –le pregunto a Biancalani.

—Nooo, para nada. Esto es por la sucesión de papá, me tiene mal hasta ahora. Para mí, esto… (abre los brazos, cierra los ojos y levanta levemente el mentón, en referencia al acto que se va a venir)… esto, a mí, me renueva –dice, mientras se retira hacia afuera del galpón.

***

Antes que le pregunte nada, Liébana me acerca a Soledad Solsona, una joven militante del PJ de Resistencia, que hace tiempo trabaja con Gustavo Martínez. Liébana la presenta como la secretaria de Martínez y dice que es el nexo para charlar con algunos dirigentes barriales, que es a lo que vine.
Soledad es rubia platinada, habla redondeando las palabras, es clara y nunca se desprende de su cigarrillo. Pareciera que conoce a todos los que están en el acto. Tiene 37 años y comenzó a militar en el peronismo “prendida del pantalón” de su papá, Eduardo “Noni” Solsona, quien formó parte del gobierno de Rafael González, en su paso por la intendencia de Resistencia y del directorio de Sameep, con Florencio Tenev. Lo conoce a Martínez desde cuando ambos militaban en la JP. Ahora ella trabaja en el local que tiene la Corriente de Expresión Peronista por Avenida 25 de Mayo 421. “Gustavo me enseñó a saberme los nombres de los compañeros. De dónde vienen, de qué barrio son, cuál es la situación de la familia”, me dirá después.

El salón comienza a llenarse. Al primero que me presenta Soledad es a Víctor “Polaco” Cardozo, de 70 años, canoso él. Está vestido con una chomba blanca con detalles azules, de un lado del pecho tiene la bandera argentina y del otro el escudo justicialista junto a la frase  “Frente GM Conducción”.
“Pasé toda mi vida en el peronismo”, recuerda Polaco, que milita desde los 17 años. Pertenece al circuito 14, con jurisdicción en cercanías del campus de la UNNE en Resistencia. “Es un circuito bastante complicado por el hecho de que tenés que trabajar con personas que vienen de otro lado, que no nacieron acá”, dice. “Nosotros tenemos buena predisposición y somos del barrio, entonces nos tiene confianza. Y creo que eso es el peronismo: tenemos que ser gente respetable dentro del barrio”, explica. A Martínez lo conoce desde “muy criatura” por el hecho de que trabajó con el padre, Gustavo Martínez Campos, actual diputado nacional. “Y la verdad que no me sorprende su crecimiento político. Desde chiquito mamó el peronismo”.

Ahora estamos afuera del salón. El sol y la humedad comienzan a sentirse. Ayelén Duarte y Virginia Insaurralde están uniformadas: galera violeta, de esas de cotillón, con las letras JP en naranja  y la remera blanca con la leyenda “Gustavo construye futuro”, la oficial de la campaña. Tienen poco más de 20 años.



Ayelén cuenta que al peronismo lo heredó de su mamá. “Ella está acostumbrada a lo que es el peronismo puro. Yo me crié en el peronismo puro, lo viví en mi casa. Y creo que Gustavo es quien más se asemeja a mi manera de pensar”, dice.  Virginia también habla de pureza peronista. “Gustavo es un militante peronista que sale y recorre los barrios. Como él lo dijo en el acto en la despedida de año en For Ever, hay que seguir a las personas que mantienen la doctrina peronista y no a aquellas que quieren darle un giro al peronismo. Me parece que el peronismo es de Perón y de Evita”, asegura.

—¿Pensás que hay alguien que quiere modificar esa doctrina? –pregunto a Virginia, mientras que en toda la Rural se escucha muy fuerte la marcha peronista.

 —No sé si hay gente que quiere modificarla pero sí que hay gente que quiere poner caras bonitas al peronismo y nosotros tenemos que buscar que el peronismo siga por su doctrina, que es lo que nos hace patear a todos para el mismo lado, que es lo que decía Perón, y me parece que (Martínez) es una de las pocas personas que mantiene la doctrina peronista pura –dice Virginia.

El concepto de “peronismo puro” se repite y me llama la atención. ¿Existirá algo que pueda denominarse así después de casi 70 años de existencia del justicialismo? ¿Puede existir el grado cero de la doctrina de Perón? Para Ayelén y Virginia aparentemente eso es posible y su mejor exegeta es Martínez.

Agustina Pintos es referente de la organización “Valentía y Lucha. La Victoria”. Tiene tres hijos adolescentes. Es ancha y se le notan los brazos fuertes. “Nosotros tenemos varios trabajos. Tenemos cooperativas que construyen casas, becados que hacen desmalezamiento, Argentina Trabaja que también hace desmalezamiento, también estamos trabajando en la chacra 213 y en la 138 y en algunos barrios con algunas intervenciones. Así que estamos a full”, enumera. Hace tres años, junto con la cooperativa a la que pertenece, también levantó la casa en la que actualmente vive, en Arbo y Blanco al 3300, en el ex Campo de Tiro.
 
—¿Cómo llegaste a Martínez?

—Por una necesidad, porque al ser referente tengo que buscar soluciones para el barrio, para la comunidad. Entonces cuando le golpeamos la puerta, él nos atendió. Hace cuatro años que venimos trabajando. También se lo debemos mucho al gobernador Capitanich. Estamos para apoyar. Tratamos de ser justos y cuidar a los militantes que nos quedan. Porque somos todos peronistas.

Es bajita pero rotunda. Alicia Sosa milita en el peronismo desde muy joven. Eso, cuenta, le generó problemas durante el gobierno de la Alianza que incluso la llevó a que la despidan de Salud Pública donde se desempeñaba como auxiliar de enfermería. “A pesar de eso seguí militando para el peronismo en Barranqueras. Después me casé y vine a vivir a Resistencia. Ahí hice contacto con Gustavo Martínez, hablamos y desde hace 20 años milito con él”, cuenta. Ahora es presidenta del Circuito 21, que abarca los barrios y asentamientos de una alta vulnerabilidad social, como lo son Villa Elba, Lote 216, 217, Villa Don Santiago, Ángel de la Guarda, Mapic, una parte del Toba y otra de Villa Ghío, entre otros.

Juan Meana es vocal de Sameep. Sole lo presenta como uno de los militantes del “Luche y Vuelve”. También fue preso político: lo detuvieron el 4 de abril de 1976. Estuvo ocho meses detenido por organizar, como contador, a cooperativas de hacheros y ladrilleros en el interior del Chaco. Se quiebra al recordar el Mundial del 78, cuando desde Presidencia de Plaza, mientras todos festejaban, él se encerraba en el baño a llorar por sus compañeros detenidos y desaparecidos.  Quiere contar muchas cosas sobre el peronismo de la resistencia, me dice que tiene mucho material que me puede servir y se vuelve a quebrar al recordar algunos momentos de la represión ilegal. Sobre Martínez, confiesa que su relación viene de herencia familiar: en el pasado trabajó con su padre. “Yo lo he visto trabajar a Gustavo casa por casa y la verdad que a mí me cuesta, con la edad que tengo, seguirle el paso”, dice Meana en relación al dirigente de 39 años. “Para nosotros, Gustavo es un conductor y lo que él nos diga, lo vamos a hacer”.

***

El plenario estaba convocado para las 10 pero ya son las 11 menos cuarto. El salón está casi colmado y es un horno. El único aire que corre provine de algunos ventiladores de pie. Por lo menos, al ingreso, está apostada una mesita donde dos mujeres, una joven con la remera blanca de Gustavo y la otra más entrada en años, te sirven agua con hielo. La única condición que ponen es que después de tomar se deje el vasito porque casi no tienen.



En este momento debe haber unas 4 mil personas. Para apaciguar el calor, algunas ya comenzaron a usar el gorro de la campaña para abanicarse mientras que otras agarran volantes, boletas de servicio o lo que tengan a mano. Adelante mío, un nenito de unos siete años está totalmente mojado de transpiración y se intenta dar un poco de aire con su propia remera. A pesar de la temperatura, se respira un clima de excitación. El ritmo lo pone la murga de la agrupación de Vanesa Miskinich que llegaron con paraguas azules y blancos para bancar al líder.

Mientras comienzo a tomar algunas notas, un hombre de unos treinta y largos, vestido con una camiseta de Argentina se me acerca. Me dice algo, pero los bombos, los redoblantes y el locutor no me permiten escucharlo.

— Compañero, me presta un  papel y la birome.

Se los doy y comienza a garabatear algunas palabras. “Hermano Che, todos con Gustavo”, escribe. Es el mensaje que luego se lo pasará al locutor para que lo lea. Arranco la hoja y se la entrego.

—Muchas gracias, compañero. ¿Quiere que le lleve el suyo? –me pregunta.

Unos segundos después aparece una mujer con dos chicas de unos veintitantos. También me piden papel y algo para escribir. “Circuito 19 B. JP, acompaña”, escribe una de ellas. Al rato, un hombre de anteojos, camisa y gorra me hace el mismo pedido. Es el concejal de Puerto Vilelas, Anibal De León que quiere que el locutor le diga a todo el auditorio que Anibal De León acompaña a Gustavo Martínez. Tomo algunas notas de esto. Me vuelve a dictar su nombre, por si no lo escribí bien. Unos segundos después, De León se vuelve a acercar.

—¿Pusiste que Aníbal De León, concejal de Vilelas, acompaña a Gustavo?

— Así es –le digo y me percato de que hay un cartel en uno de los muros del local donde se lee “De León 2015”.

***

Son las 11 y Gustavo no llega. Supongo que debe ser algo común en los encuentros proselitistas. Esperar a los que vienen de más lejos para avivar el acto. Acto que, por cierto, fue promocionado hasta el hartazgo en radio, tele e internet, en sintonía con el fuerte despliegue de propaganda que viene montando Martínez con una inversión difícil de calcular.

— ¡Ahí llegó Gustavo! –me dice excitada la mujer que hace un rato me había pedido papel mientras me señala la puerta de entrada.

Los que estamos en esa zona miramos hacia allá pero ahí no hay ningún Gustavo. De repente, comienza a escucharse su voz en los altorparlantes. Son las 11 y cinco y Martínez hace su aparición directamente en el escenario. Cuando el locutor lo presenta, comienzan a redoblar los bombos y los aplausos. Tiene camisa blanca a rayas azules, su barba candado minimalista y su flequillo transpirado. De a poco los aplausos y redoblantes comienzan a silenciarse. El líder va a hablar.

El escenario está lleno de dirigentes y políticos, pero los principales, los que están sentados ahora en primera fila son: el presidente del bloque del PJ, Ricardo Sánchez; el exministro de Salud, Francisco Baquero; la presidenta del Idach, Andrea Charole; el diputado nacional y padre del líder, Gustavo Martínez Campos y el exsenador Biancalani.

Tras agradecer la presencia de la militancia peronista, pedir que bajen las banderas y que los de adelante se corran hacia los laterales del salón así nadie se pierde los detalles del plenario, Gustavo reconoce que es un momento de definiciones para el peronismo chaqueño. Se lo escucha algo disfónico.

Llama a la unidad, entendida esta como un pacto de no agresión con el coquismo, a pesar de la histórica puja que hay entre ambos sectores. También reclama que se reconozca el trabajo de los militantes del peronismo y deja en claro algunas definiciones: apoyo irrestricto a Domingo Peppo y rechazo hacia la figura de Aguilar. Lo dice así: “Hay un compañero que por lejos está mejor que cada uno de nosotros para ser el candidato a Gobernador, lo dicen las encuestas, lo dicen los dirigentes, es quien nos representa y es peronista”, dice por Peppo. “Y hay otro que quiere colgarse del saco de nuestro amigo y compañero (Capitanich) y no tiene adhesión de nadie”, dice, en clara alusión a Aguilar.

Adelanta que participará de la elección en Resistencia. No aclara si buscará la intendencia (tal cual lo hizo de manera fallida en 2011) o si se postulará como presidente del Concejo Municipal, en una hipotética fórmula con Capitanich como jefe comunal. “Estamos convencidos que donde más podemos aportar es en Resistencia”, anuncia.

Gustavo tiene poder simbólico, pero también real: actualmente es presidente de la empresa estatal de agua Sameep, ministro de Desarrollo Territorial, titular de la Junta Local del PJ y presidente del Congreso Justicialista. Además, tiene varios legisladores que le responden directamente además de un armado político muy fuerte en la capital chaqueña. Está confiado en que Capitanich tendrá que sentarse a negociar.

En el encendido final, Martínez apunta directamente a la familia y a la emoción del militante justicialista. “Para mi”, dice Gustavo, “lo más importante en la vida no pasa por los cargos: lo más importante en la vida es ser padre de quien soy, ser hijo de quien soy, ser hermano de quien soy, ser compañero de quien soy”.

“Lo más importante, para mí”, eleva el tono, “en toda la vida es ser peronista y eso no lo va a cambiar nadie”, declama ya eufórico, con un hilo de voz y el auditorio revienta. Es el cierre del acto y desde los altoparlantes comienza a sonar el tema “Compañero”, de Julián Mandriotti y Leandro Mauro. “Compañero/por todas tus conquistas/los días más felices/siempre fueron peronistas/ Y es por eso/ que el corazón palpita/ por el amor eterno/ al General y Evita/ Sos el fuego, que quema sin la llama/Sos todo sentimiento/que nace desde el alma/Compañero/ luchaste por la gloria /hiciste un país nuevo/por vos cambió la Historia”.

***

Por Whatsapp, le pido a Liébana que no se vaya. Quería tener una última charla para que me haga un breve análisis de lo que escuchó. Dice que está afuera del galpón, en su Fiat rojo.
Salgo. Afuera está imposible. Calor, barro y un atolladero de motos, gente, autos y camionetas que ahora no se pueden mover porque el predio está repleto de todo tipo de vehículos, que incluye un colectivo de Sameep.

No veo ningún Fiat rojo. Camino por el barro y el pasto, en un pasadizo que se armó entre auto y auto, detrás de la murga que trajo Vanesa Miskinich. De repente, escucho un “ahí está Gustavo”. Giro y Martínez pasa muy rápido y se mete en una camioneta blanca. Mientras el chofer intenta que algún vehículo de la larga cola que hay detrás se mueva, Gustavo aprovecha para saludar a todos los que estiran su mano a través de la ventanilla. Sonríe y se le notan los braquets.



El operativo para sacarlo a Martínez del predio se complica. El único portón abierto es el que da hacia la avenida Mac Lean y el tránsito está colapsado. Pasaron 10 minutos y no la camioneta no avanza ni cuatro metros. Muchos de los autos que están detrás ni siquiera tienen a sus dueños adentro, me dice una chica que tiene su auto al lado del de Martínez. La gente aprovecha para sacarle fotos, saludarlo y decirle que lo apoyan, que están con él. Cinco hombres están apostados al lado de su camioneta dando instrucciones al chofer para que haga maniobras, al tiempo que alertan a los militantes que tengan cuidado con sus pies. La idea es no pisar a nadie. Veinte minutos después, con mucha dificultad, finalmente Gustavo se va.  

Algunos metros atrás lo veo a Liébana a bordo de su auto intentando salir de La Rural. Dice que me estaba esperando pero que nunca me encontró. Intenta salir del predio pero el embotellamiento hace que su vehículo se mueva a paso de babosa. Aprovecho el momento para pedirle una breve reflexión del discurso.

—Si el candidato es Aguilar, va a ser muy difícil esta elección porque es un candidato que no enamora al pueblo peronista y que no le llega al corazón a la gente –dice Liébana.

—¿El PJ va a ir a las internas, entonces? –le pregunto.

—Si no se baja Aguilar, vamos a las internas. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

A través de la radiofrecuencia policial, incitan a nueva sublevación similar a la de diciembre de 2013



La Policía del Chaco inició una investigación para determinar los autores y el grado de verosimilitud que tuvieron una serie de mensajes anónimos emitidos por la radiofrecuencia policial los cuales incitaban a una sublevación de la fuerza similar a la ocurrida en diciembre del año pasado. 

Según pudo saber CHACO DIA POR DIA, la investigación sumaria se abrió respondiendo a una comunicación realizada el 26 de septiembre pasado por un cabo de apellido Azcona. El mismo informó que mientras realizaba sus tareas en la línea de emergencia 911 escuchó una serie de mensajes anónimos por la radio policial (utilizada por los uniformados para las comunicaciones habituales) en donde se incitaba a un nuevo acuartelamiento. ¿El motivo? El mismo que el de 2013: solicitar un incremento salarial.

Por esta cuestión, desde este martes, la Dirección General de Seguridad Metropolitana comenzó a tomarle declaración a los uniformados que tuvieron a su cargo las radios policiales durante esa jornada para que den detalles de todo lo que hicieron y escucharon ese día de septiembre.

Si bien el sumario se abrió por lo sucedido sólo ese día, este portal pudo saber que las arengas para un nuevo acuartelamiento volvieron con mucha fuerza desde la semana pasada. Incluso hasta este lunes se escucharon por la radio policial frases como “vamos a acuartelarnos”, “vamos a hacer un motín” y “vamos a pedir por lo nuestro, por nuestro sueldo”, entre otras.

Los mensajes son cada vez más recurrentes en las guardias nocturnas, con lapsos que llegan a intervalos de sólo media hora entre uno y otro. Fuentes a las que tuvo acceso este medio señalaron además que las voces que se escuchan siempre son adulteradas y provienen de distintas personas con la clara intención de no ser identificadas.

Con respecto a la fecha de la supuesta sublevación, hasta el domingo los mensajes convocaban a los uniformados del Área Metropolitana a realizar la protesta este jueves en la Comisaría Segunda. Sin embargo, en los últimos días la fecha se dejó de lado y sólo se reitera la agitación a una nueva rebelión.

Uno de los policías que tácitamente pidió no adherirse a esta convocatoria es el polémico Gustavo Olivello, jefe del Comando Motorizado y conocido por sus encontronazos con periodistas y fotógrafos. A través de su cuenta de Facebook, Olivello escribió el 2 de noviembre: “A todos mis camaradas les digo: No nos olvidemos quiénes y qué somos. Elegimos esta profesión para prevenir y hacer cesar el delito. No lo cometamos. No nos dejemos influenciar por aquellos quienes en el fondo tiene intenciones oscuras y muy personales y solo quieren utilizarnos”, advirtió. Cabe recordar que Olivello fue uno de los que no se sumó al acuartelamiento policial de diciembre del año pasado.

Para el Gobierno, no pasa nada

A pesar de que la investigación sumaria está en marcha, el ministro de Gobierno, Javier Oteo, negó la existencia de planteos de las fuerzas policiales con respecto al tema salarial y además aseguró que “reina un clima de tranquilidad” por lo que descartó que “se repitan los episodios” que se vivieron en diciembre. “Está todo tranquilo y no hay reclamos salariales”, dijo al ser consultado durante una breve entrevista con Norte.

Los hechos de diciembre

Cabe recordar que a comienzos de diciembre del año pasado se inició en Córdoba una sublevación policial exigiendo mejoras salariales. Sin policías en las calles, la medida convirtió a la capital cordobesa en una zona liberada para el delito, dando pie a lo que finalmente ocurrió: saqueos a comercios y viviendas, robo en banda, desmanes y hasta personas muertas.

La protesta policial se diseminó por todo el país y el Chaco no fue la excepción. En la provincia, comenzó en el Complejo Penitenciario II de Sáenz Peña cuando en la mañana del 8 de diciembre un grupo aproximado de 26 agentes y suboficiales hicieron abandono de su trabajo y se dirigieron hacia el frente del penal en señal de protesta por pedido de aumento salarial.

Se extendió por toda la provincia y sobre todo en el Gran Resistencia, donde se produjeron los mayores episodios de saqueos, tiroteos y violencia, en un marco de anarquía total donde incluso los propios comerciantes decidieron custodiar armados sus negocios.

Estos hechos, que concluyeron el 10 de diciembre tras la firma de un acuerdo entre el Gobierno provincial y los cabecillas de la sublevación, dejó como saldo decenas de comercios saqueados, casi un centenar de detenidos y dos personas muertas: el subcomisario, Cristina Vera y un joven de 23 años, de nombre Ricardo Romero.

Publicado el 5 de noviembre en Chacodiapordia.com